"Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado” (Juan 17:3).

domingo, 20 de febrero de 2011

LA VERDADERA LIBERTAD

“Judas,” en realidad, estas traicionando “al Hijo del Hombre” con un beso?

”Amigo, “sin santidad nadie vera a Dios” es decir, ver Su rostro en el cielo. No hay nada mas seguro bajo el Cielo que esta verdad, pues “la boca del SEÑOR lo ha hablado!” ”Y aunque el cielo y la tierra pasen, aun así Su Palabra no pasara”. Por lo tanto, así como es imposible para Dios caerse del Cielo, Su Palabra tampoco cae. No, esto nunca pasara. Por lo tanto, solo aquellos que vivirán con Dios son los que ahora viven para Dios. Nadie disfrutara de la gloria del Cielo excepto aquellos que reflejen la imagen de Dios en la tierra. Nadie que no este salvo del pecado, aquí, podrá ser salvado del infierno posterior. Nadie puede ver el Reino Celestial de Dios en las alturas a menos que viva el reino de Dios abajo, en la tierra. Aquel que desee “reinar con Cristo en el Cielo debe vivir , en la Tierra, con la mentalidad que Cristo tuvo,” para capacitar su vida y vivir como Cristo vivió.”

Aquí esta la obra maestra de Satanás, mas de esto no puede hacer. Los hombres son declarados santos sin tener un grano de santidad en ellos — santos en Cristo pero profanos en si mismos. A muchos se les dice que deben estar en Cristo, sin tener que asemejarse a la mente que Cristo tuvo. Muchos profesan estar en Cristo, aunque su naturaleza caída, el viejo hombre, sigue viva en ellos. Claman estar “completos en El,” aunque siguen siendo “los orgullosos, vanos, codiciosos, afanados y apasionados de siempre”. Estos individuos enseñan que esto es suficiente porque siguen siendo incompletos y corruptos, viendo que Cristo ha “cumplido, para ellos, toda justicia” y ha tomado sus lugares. ¿Hasta cuándo, OH simples (ingenuos), amaréis la simpleza?”
¿Por cuanto tiempo “buscaran la muerte en los errores de sus vidas?” “¿No sabéis, [aunque otros enseñen otras cosas] que los injustos no heredarán el reino de Dios?” “No erréis,” aunque hayan muchos que mienten y esperan engañar con la bella pretensión de “exaltar” a Cristo — una pretensión con la que fácilmente manipulan a muchos porque ,ellos saben que “para ti Cristo es precioso.”

Pero mientras el SEÑOR viva, “ni los fornícarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados,” así como “justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.”

Usted es otra criatura; a usted no solo se le considera justo sino que es hecho justo: “la ley” — el poder interior — “del Espíritu de la vida en Cristo Jesús le ha hecho libre” — verdaderamente, realmente libre, “de la ley (o poder) del pecado y de la muerte.” Esto es libertad, la VERDADERA LIBERTAD que experimenta cada creyente que genuinamente ha nacido de nuevo. No libre de la ley de Dios o de Sus obras, sino libre de la ley del pecado y de las obras del maligno. Compruebe pues, “estar firme en” esta verdadera libertad y no en un espejismo, “en la libertad con que Cristo le hizo libre”. Y este atento en “no ser atrapado nuevamente”, con palabras vanas y charlatanerías, “al yugo de esclavitud,” del cual ha escapado. Le testifico que si usted todavía continua en pecado, no le servirá de nada tener a Cristo; ese Cristo no es un Salvador para usted amenos que El le salve DE SUS pecados. Amenos que su experiencia con Cristo es lo suficientemente profunda como para purificar su corazón y su fe no le servirá de nada. OH! Cuando entenderán que el oponerse a
la toda santidad sea interior o exterior, con el disfraz “de la exaltación a Cristo”, es personificar a Judas, “quien traiciono al Hijo del hombre con un beso!”

¡Arrepentíos! Amenos que Cristo os penetre con Su espada de doble filo la cual proviene de Su boca!, usted al oponerse al verdadero propósito en Su primer Advenimiento, esta crucificando a Cristo de nuevo y exponiéndolo a vituperio. Los Cristianos nominales que esperan “ver al SEÑOR sin santidad” usando como pretexto la justicia de Cristo, “hacen de la sangre del convenio un sacrificio detestable y aborrecible”, cuando sostienen la confianza de sus seguidores y les enseñan a que se aferren de la justicia de Cristo sin santificación.

¡Ten cuidado! Porque, si es así, estas dirigiéndote a un terrible desastre! Si aquellos que no pronuncian el nombre de Cristo mueren en sus pecados y son castigados siete veces mas, ciertamente usted quien hace de Cristo “un ministro del pecado" será castigado setenta veces siete. ¿Que? ¿Hacer que Cristo destruya Su propio reino? ¿Hacer de Cristo un factor para Satanás? ¿Poner a Cristo contra la santidad? ¿Hablar de Cristo como alguien que “salva a Su pueblo EN SUS pecados?” Es como si dijéramos, “Cristo es capaz de salvarlos de la culpa pero no del poder del pecado.” Es de los tales que Pablo nos advierte, “tienen apariencia de piedad, pero niegan el poder de ella; a éstos evita…” ¿Hará usted de la justicia de Cristo una excusa o disfraz para la injusticia del hombre — para que por este medio “los injustos” de toda las clase “hereden el reino de Dios? DETENGASE! PIENSE!

¿Que esta haciendo? ¿Corrías bien antes pero quien te ha hechizado? ¿Quien te ha corrompido de la simplicidad de Cristo, de la simpleza y pureza del evangelio? ¿Sabia usted que “aquel que cree es nacido de Dios” y “cualquiera que es nacido de Dios no peca y “ el maligno no le toca.?” ¡OH! Vuelva a la verdad, al puro evangelio de antaño — el que recibió al principio! Vuelvan a Cristo, quien murió para hacer de vosotros parte de un pueblo santo, “celoso de buenas obras.” “Recuerda de donde has caído, arrepiéntete y has las primeras obras.” Vuestro “Padre hasta ahora trabaja.” La fe sin obras es muerta. “¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?” ¿No admitirás que “aunque tengas toda la fe para mover montañas sino tienes amor no eres nada? ¿Tampoco admitirás que toda la sangre y la justicia de Cristo — a menos que “tengas en ti esta mente que hubo también en Cristo Jesús” y “camines como Cristo camino”— solo incrementara tu condenación? “Si alguno enseña otra cosa y no se somete a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina de la piedad está envanecido, nada sabe, y delira sobre cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad.” No le tengas mas temor a las fuertes exhortaciones sobre la santidad, sea interna o externa, Dios el Padre es glorificado y Dios el Hijo es verdaderamente exaltado. No llames esto, estúpidamente e inconcientemente, “legal” o “legalismo”. No tengas temor de estar “bajo la ley de Dios,” pero si ten excesivo temor en estar “bajo la ley del pecado y de la muerte.” Ama las predicas mas estrictas, aquellas que se enfocan en reargüir el corazón y te muestran en que aspecto aun no eres semejante a Cristo y que te animan a amarlo con todo tu corazón y a servirle con todo tu vigor; aquello que te traiga una “Verdadera Libertad ”.

Permítame que le advierta sobre otra declaración ridícula. No diga, “No puedo hacer nada.” Si es así, entonces no conoces nada sobre Cristo; entonces no tienes fe. Porque si tienes fe, si crees entonces “podrás hacer todas las cosas en Cristo Jesús que te fortalece.” Puedes amarlo y guardar Sus mandamientos y para ti “Sus mandamientos no son gravosos.”

¿Gravosos para aquellos que creen? ¡No es posible! Estos mandamientos son el gozo de tu corazón. Demuestra pues tu amor a Cristo al cumplir Sus mandamientos, caminando en todos Sus estatutos sin culpa alguna. Honra a Cristo al obedecerle con todo tu poder, al servirle con toda tu fuerza. Glorifica a Cristo al imitarle en todo y camina como El camino. Mantente cerca de Cristo al guardar todos Sus caminos. Confía en que Cristo vive y reina en tu corazón. Ten confianza en que Cristo cumplirá en ti todas Sus grandes y preciosas promesas, que El obrara en ti todo el beneplácito de Su bondad y toda obra de fe con poder. Adhiérete a Cristo hasta que Su sangre te haya purificado de todo orgullo, todo rencor, todo mal deseo. Deja que Cristo lo haga todo; El lo ha hecho todo por ti y ha hecho todo en ti. Exalta a Cristo como Príncipe para darte arrepentimiento, un Salvador para darte remisión de tus pecados y para crear en ti un nuevo corazón, para renovar en ti un nuevo espíritu y una nueva mente.

Esta es la “Verdadera Libertad,” el puro y genuino evangelio de paz: las buenas nuevas de salvación. No el nuevo, pero el viejo, el evangelio eterno, el evangelio de Jesús, el Cristo. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo te da “conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que arraigados y cimentados en amor seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda ¡la plenitud de Dios!” (Efe 3:16-19)Esta es la “Verdadera Libertad”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario