"Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado” (Juan 17:3).

lunes, 31 de agosto de 2015

domingo, 20 de febrero de 2011

LA VICTORIA

¿Lo vislumbras? El tiempo es mas o menos 50 años D.C. una de las mas antiguas ciudades de la Biblia, la ciudad portuaria de Corinto. Una gran multitud se había reunido para escuchar a un hombre llamado Pablo. El SEÑOR todavía no había adherido las palabras de Pablo a la Escritura. Nadie sabia que lo haría, ni siquiera Pablo.

El fervoroso Apóstol comenzó a predicar de los misterios de la piedad, razonando de causa a efecto, de lo conocido a lo desconocido, usando ilustraciones muy familiares para enseñar lo que todavía no se entendía. La gente escuchaba y comenzaba a comprender. En los rostros de algunos se mostraba convicción. El deseo comenzaba a despertarse en los corazones de algunos que por largo tiempo se habían convertido en piedra. Después, en las mentes de unos pocos destellaban destellos de aceptación y una nueva vida comenzó a surgir en la nueva criatura Pablo, mientras ocurrían milagros entre la congregación aquí y allá. Aquellos reunidos escucharon las palabras, “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.”
(2 Corintios 2:14) ¿Dijo Pablo, siempre ? ¿Acaso le escucharon correctamente? El Testimonio de Pablo era muy diferente de lo que esta gente estaba acostumbrada a escuchar. Sus renombrados lideres, los conservadores Fariseos que se enorgullecían como expositores de los escritos sagrados, nunca habían hablado así. Algunos no habían recibido el testimonio de Pablo y a los de “corazón duro” que aun quedaban, sus palabras no eran muy bien bienvenidas. “¿Siempre?” murmuraban maliciosamente. “¡Eso es ser orgulloso! Estamos supuestos a ser humildes –¡nunca jactanciosos!”

En Cristo, la batalla se ha peleado en cada punto y “la victoria” ha
sido completada. El se hizo carne — la misma carne y sangre de los que vino a redimir. El fue hecho como nosotros en todo punto; El “fue tentado en todo según nuestra semejanza.” Si en algún “punto” El no hubiera sido “semejante a nosotros,” entonces , en ese punto El no pudo haber sido tentado “como nosotros.” El “fue afectado con nuestras debilidades,” porque El “fue tentado en todo según nuestra semejanza.” Cuando el era tentado, El sentía los deseos e inclinaciones de la carne, de igual manera como nosotros las sentimos cuando somos tentados. Porque “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia [sus propios deseos e inclinaciones de la carne] es atraído y seducido.” Sant 1:14

Todo esto Jesús lo pudo experimentar sin pecar; porque ser tentado no es lo mismo que pecar. Solo “cuando la concupiscencia ha concebido,” cuando el deseo es acariciado y la inclinación es consentida — es que se “da a luz el pecado.” Y Jesús ni siquiera en pensamiento acaricio un deseo, ni tampoco consintió ninguna inclinación de la carne. Por lo tanto, en una carne semejante a la nuestra, “El fue tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado.” Y así, por el poder divino que El recibió por medio de la fe en Dios, Jesús , en nuestra carne, completamente sofoco toda inclinación y deseo de esa carne y eficazmente arrancaba de raíz todo deseo carnal y así “condenaba al pecado en la carne.” Y al hacer esto El trajo y ejemplifico una victoria completa junto con el poder divino para mantenerla en cada alma de este mundo. Todo esto Cristo lo hizo “para que la justicia de la ley pudiera cumplirse en nosotros, quienes no caminamos de acuerdo a la carne, sino de acuerdo al Espíritu.” Esta victoria en toda su plenitud es gratuita a cada alma en Cristo Jesús y se recibe por fe en Jesús. Se cumple y se mantiene por “la fe de Jesús,” la cual El desarrollo en perfección y se lo ha dado a cada creyente en El. “Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” Jesús “abolió en Su carne las enemistades [hostilidad]” que separaban a la raza humana de Dios. Efe 2:15

Al igual que los murmuradores de esos días, criados en la “humildad” del fracaso, en estos últimos días también se nos ha enseñado a no llevar un testimonio firme y directo. Las mismas Escrituras que hablan de la victoria han sigo arrancadas de su obvio significado para que no tengan un testimonio viviente. “ Alabad a Yahweh que siempre nos da LA VICTORIA! “Díganlo los redimidos de Yahweh…!” ( Salmo 107:2)

Para poder hacer esto Jesús tomo la carne en la que existía esta hostilidad para “abolirla esta enemistad en Su carne porque “para crear en sí mismo de los dos”(Dios y el hombre caído) “un solo y nuevo hombre, haciendo la paz. El “abolió en Su carne las enemistades” para poder “reconciliar mediante la cruz a ambos”, Judíos y Gentiles — es decir, todo aquel que esta sujeto a esta hostilidad — “con Dios en un solo cuerpo, acabando en ella las enemistades.”Efesios 2:16 “La enemistad” estuvo “en El mismo” al morar en “su carne.” Y allí “en su carne” El le dio muerte y la abolió.

Así fue como Jesús tomo sobre El esta maldición, en su totalidad, ya que esta misma maldición estaba sobre la raza humana. Esto lo hizo al ser “hecho por nosotros maldición.” Pero “la maldición sin causa no vendrá,” y nunca vendrá. La causa de la maldición es el pecado. Jesús fue hecho por nosotros maldición por nuestros pecados. Y para poder tomar la maldición que estaba en nosotros debía tomar el pecado que había en nosotros. Por consiguiente Dios “al que no conoció pecado (Jesús), lo hizo pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios EN EL.” 2 Cor 5: 21 Y aunque El mismo se puso al mismo nivel de desventaja que la raza humana, — hecho en todo semejante a nosotros y por lo tanto “tentado en todo al igual que nosotros,” — nunca consintió en los mas mínimo ninguna tendencia o inclinación carnal, ni siquiera en pensamiento sino que cada una de ellas era arrancada desde su raíz por el poder de Dios, que a través de la fe divina, El trajo esta fe a la humanidad. “Así que por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, EL TAMBIEN participó DE LO MISMO, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” Hebreos 2:14-18 Y esta victoria, la cual Cristo logro en carne humana, es lograda por el Espíritu Santo de Dios y va al rescate de todo aquel en carne humana que hoy crea en Jesús, el Cristo. Porque por medio del Espíritu Santo la presencia misma de Cristo viene a morar en el creyente pues es Su deseo constante “daros, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3:16-19

Así la liberación de la culpa del pecado y del poder mismo del pecado, el cual sostiene al creyente en victoria continua sobre venciendo sobre todos los deseos, las tendencias y las inclinaciones de su carne pecaminosa por medio del poder del Espíritu de Dios − se efectúa por la presencia personal de Cristo Jesús EN la CARNE HUMANA del creyente, así como ocurrió con la carne humana de Cristo hace dos mil ocho años atrás. Cristo es el mismo — “el mismo ayer hoy y siempre.” El evangelio de Cristo siempre ha sido el mismo — ayer , hoy y siempre. El evangelio de Cristo en estos últimos días sigue siendo el mismo que Cristo ejemplifico cuando camino en carne humana sobre este planeta. En ese entonces era “Dios manifestado en la carne” y hoy ocurre lo mismo — “Dios manifestado en” la misma carne, la carne de hombres pecadores, la misma carne humana, la naturaleza humana de hoy. Ese evangelio es “Cristo en ti, la esperanza de gloria.” — Cristo en ti; así como eres, con pecados, pecaminosidad y todo lo demás, porque El se dio así mismo por nosotros y nuestros pecados. Y Cristo te ha comprado a ti, así como eres y Dios “nos ha hecho aceptos en el Amado.” Efesios 1:6

Cristo les ha recibido tal y como sois, y el evangelio “Cristo en ti, la esperanza de gloria,” te pone bajo el reino de la gracia de Dios y por medio del Espíritu de Dios te hace súbdito al poder de Cristo y de Dios para que “ el fruto del Espíritu” fructifique en ti, a cambio de las “obras de la carne.” Esta es LA VICTORIA en ti.

Así, toda alma en este mundo puede verdaderamente decir, en el perfecto triunfo de la fe Cristiana, “Con Cristo estoy juntamente crucificado(a), y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Toda alma en este mundo puede decir, con toda convicción y sinceridad “estoy juntamente crucificado con Cristo.” Esta declaración es la aceptación de un hecho, la aceptación de una realidad que ya ocurrió; este versículo es la declaración de un hecho. Es un hecho que Jesucristo fue crucificado. Y cuando El fue crucificado, también nosotros fuimos crucificados con El porque El fue uno de nosotros. Y esta escrito: “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre FUE CRUCIFICADO JUNTAMENTE CON EL, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” Rom 6:6 Mas ya no vivo yo sino Cristo vive en mi. “Llevando en mi cuerpo siempre, por todas partes, la muerte de Jesús.” — la crucifixión del Señor Jesús porque estoy crucificado con El —
“para que también la vida de Jesús se manifieste en mi cuerpo” 2 Cor 4:10-11. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

En este bendito hecho de la crucifixión del Señor Jesús, el cual se efectúo a favor de toda alma humana, no solo se estableció el fundamento de la fe sino que se otorgo el don de la fe a todo ser humano. Por lo tanto la cruz de Cristo no solo consiste en la revelación de la sabiduría de Dios al hombre sino que es el poder mismo de Dios manifestado para liberarnos de todo pecado y traernos a Dios — haciéndonos siempre triunfar en Cristo Jesús! O pecador, hermano, hermana, creedlo. ¡OH, recíbelo! Recibe LA VICTORIA — junto con “la fe de Jesús.”

Ríndete a esta verdad poderosa. Dilo, dilo con la plena seguridad de la fe y dilo por siempre. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús…” (2 Cor 2:14) “ Y esta es LA VICTORIA que ha vencido al mundo, nuestra fe.” (1 Juan 5:4) [Adaptado de: Lecciones de Fe]

EL SABBAT y EL NUEVO TU

El Sabbath, el séptimo día, de la Biblia celebra la obra finalizada de la Creación. Dios hablo y el universo existió. Antes de que El hablara solo existía la nada pero desde que el verbo hablo el universo no ha dejado de seguir existiendo. No ha sido necesario que el Creador hable una vez mas para que los universos existan porque las creaciones de Dios nunca han desaparecido. Ni tampoco van apareciendo despacio o poco a poco. Cuando primero se hizo la luz, esa luz no fue apareciendo débilmente, donde al pasar de los años se volviera mas brillante hasta llegar a la luz que tenemos hoy. Toda la luz que fue necesaria pareció al instante después de que el mandato se hubo pronunciado, “Sea la Luz.” La obra creadora de Dios siempre ha permanecido igual desde entonces, la Creación. El gorrión no se convierte en buitre ni la palmera se convierte en cactus. ¡La obra de JAH permanece para siempre! Amen!

El gozo que JAH experimento en la creación El nos lo da en Su verdadero Sabbath. Cuando uno acepta el reposo de Dios, una nueva criatura es pronunciada a la existencia. Y como ocurrió con la primera creación, esta nueva criatura nunca desaparecerá.

No se necesitara pronunciar esas palabras diariamente para que permanezca existiendo porque despertamos cada mañana, después de haber descansado, agradeciéndole a Dios por Su don de vida eterna. El Sabbath celebra por siempre el poder de Su palabra y el reposo del Creador. “Recuerda del día de Reposo para santificarlo.” Por años todo lo que recordaba era el día correcto (el Sábado). Pensaba que ese era el único requerimiento. Así que, religiosamente contaba hasta siete cada semana y me ubicaba en el tiempo y lugar correcto. Nunca me di cuenta que Dios me estaba dando instrucción para guardarlo (mantenerlo) santamente. El séptimo día ha sido santo desde la Creación; era yo quien El quería que lo guardara santamente pero como yo no era santo, no podía guardar el Sabbath santamente.

La palabra “guardar” significa “no perderlo, no desaprovecharlo” Recuerda el día de Reposo (Sabbath), una señal perpetua; al no dejar de ser santo. Si encuentras a alguien que dice que la experiencia del Sabbath o día de Reposo no es perpetuo en el, se dará cuenta que esa persona aun no ha experimentado su bendición. El Reposo del Creador es santidad. (Cristo mismo en ti “la esperanza de gloria”).

Cuando le preguntaba a mis instructores y lideres sobre la senda de santidad, ellos me declararon que todos nosotros estábamos creciendo. Mientras siempre estemos mejorando cada día, pecando menos y menos, aun si muriésemos en este largo proceso, todo estaba bien mientras “estuviésemos en la dirección correcta.” A este ciclo sin fin de pecado y arrepentimiento se le llamo “crecimiento Cristiano”. Sin embargo el termino que mejor lo describiría seria “evolución espiritual”.

Hace veinte años JAH tuvo éxito en guiarme al verdadero Sabbath de Su reposo. Acepte el don mismo que el Sabbath conmemora, la vida eterna. Y así como sucedió con el resto de la creación de Dios, siempre permanece. Entonces las obras y caminos de los hombres me fueron reveladas en su verdadera luz como malestares y preocupaciones — la necia “Teosofía” de caer y mejorar hasta que Nos perdamos por completo. Nunca había experimentado una paz duradera; nunca hubiera conocido la realidad de estar perpetuamente guardado — reposando “en la palma de Su mano”.

Ahora mi confianza esta en El para guardarme o sostenerme y no en mi para ir mejorando. Ahora, El si me guarda y recuerdo el Sabbath, el séptimo día , para guardarlo santamente — Dios lo guarda santamente en mi por medio de Su vida. Ya no soy mas engañado por la mentira de la “Evolución espiritual”. La verdad del Sabbath del Creador me a hecho libre.

De seguro usted ha escuchado que estamos viviendo en “los últimos días”. Yo tuve mi ultimo día como un evolucionista cuando recibí el don de la vida de Cristo, la cual constituye Su santa paz — el verdadero Sabbath.
C
uando usted decide creer en la palabra hablada de creación, dejando atrás la experiencia evolucionista, usted también experimentaras su ultimo día y el comienzo de una nueva creación. YAHWEH jamás te fallara. El te protegerá en las grandes crisis y aun en las pruebas pequeñas — en cualquier momento que estés en necesidad. Comenzaras a compartir con otros la verdad de la creación Sabática que ahora eres! Testificaras y otros escucharan la Palabra hablada, tomando parte de la nueva existencia de la vida eterna. Tu también ,al igual que “el nuevo tu” y el Sabbath de tu Creador, “recordaras el día de reposo para santificarlo.”

LA VIDA TRIUNFANTE

Solo hay una vida que triunfa y es la vida de Jesús, el Cristo. Todo hombre puede tener esa vida, todo hombre puede vivir esa vida.

No me refiero solo a que todo hombre puede asemejarse a Cristo; me refiero a algo mucho mejor que eso, no solamente me refiero a que todo hombre pueda tener siempre la ayuda de Cristo, me refiero a algo mejor que eso, no me refiero solamente a que todo hombre puede tener el poder de Cristo; me refiero a algo mucho mejor que eso. Y no solo me refiero a que todo hombre será salvado de sus pecados y será guardado del pecado; estoy hablando de algo mucho mejor que esa victoria.

Lo que quiero decir es esto: Siempre supe que Cristo era mi Salvador pero anteriormente lo veía como un Salvador externo, alguien que había hecho una obra salvadora desde el exterior para mi; alguien que estaba dispuesto a quedarse junto a mi para ayudarme en todo lo que necesitara, dándome poder, fortaleza y salvación. Pero me di cuenta de algo mejor que eso. Por fin me di cuenta que Jesús, el Cristo, estaba realmente y literalmente viviendo en mi y mucho mas que eso; que El se había constituido en mi propia vida, tomándome en unión con El mismo — mi cuerpo, mente y espíritu — mientras seguía conservando mi propia identidad, libre albedrío y plena responsabilidad moral. ¿No es esto mucho mejor que tener a Cristo como solo un ayudante, o un Salvador externo?− el tener a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios como mi propia vida. Esto significo que nunca mas necesitaría pedirle ayuda como un ser independiente separado de mi sino que haría Su obra y Su voluntad en mi , conmigo y a través de mi. Mi cuerpo era Suyo, mi mente y mis sentidos eran Suyos y mi espíritu era Suyo también; no meramente Suyos sino literalmente de El; lo que El me pidió que reconociera fue, “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” Jesús, el Cristo, se había constituido en mi vida entera — no como una figura literaria, recuerde, sino tan literal y real como un árbol se convierte en un escritorio.

Porque “vuestros cuerpos son miembros de Cristo” y “vosotros sois el cuerpo de Cristo.”

¿Ha notado usted que Pablo podía decir, con gozo y alegría jubilosa, “para mi el vivir es Cristo.”? El no dijo, como muchos piensan erróneamente, “para mi el vivir es ser semejante a Cristo,” no!, “para mi el vivir es tener la ayuda de Cristo,” no!, “para mi el vivir es servir a Cristo.” No!; Pablo penetro y fue mas allá de estos conceptos, en la enfática, gloriosa y misteriosa declaración, “para mi el vivir ES Cristo.” Nunca había entendido este versículo anteriormente. Ahora, gracias a Su don, de si mismo, comencé a vislumbrar su maravilloso significado.

Y así es como yo supe por mi mismo que existía una vida triunfante: esa es la vida de Cristo Jesús y que esa vida puede ser la nuestra si le pedimos y si nos entregamos a El absolutamente e incondicionalmente, sometiendo nuestra voluntad a Su voluntad, haciéndolo el Maestro de nuestras vidas al igual que nuestro Salvador — entrando, ocupándonos, abrumándonos con Su presencia y llenándonos de El “ hasta toda la plenitud de Dios.”

¿Cual ha sido el resultado? ¿Me dio esta experiencia solamente un nuevo concepto intelectual sobre Cristo o mas interesante que antes? Si fuera solamente eso tendría poco que decirles hoy. No; esto significo un cambio revolucionario y fundamental en mi vida, tanto dentro como fuera. Si algún hombre esta en Cristo usted sabe que es una nueva creación.

Jesús, el Cristo no quiere ser nuestro ayudador; El quiere ser nuestra vida. El no quiere que trabajemos para El. El quiere que le dejemos hacer Su obra en nosotros, usándonos como cuando usamos un lápiz para escribir — aun mucho mejor: usándonos como los dedos de Su mano.

Cuando nuestra vida no solo es la vida de Cristo sino Cristo mismo en nuestra vida entonces ser convierte en una vida triunfante y victoriosa; porque El nunca ha sido vencido. Y una vida triunfante es una vida que da frutos para vida, una vida de servicio.

Después de todo es solo una pequeña parte de la vida y toda una parte negativa para vencer: debemos dar fruto en nuestro carácter y en nuestro servicio si Cristo es nuestra vida. Y nosotros fructificaremos — porque Cristo es nuestra vida. “El no puede negarse a Si Mismo,” “El [Cristo] no vino para ser servido, sino para servir.” Una nueva y completa clase de servicio será nuestra ahora mientras dejemos que Cristo sirva a otros por medio nuestro, usándonos. Esta fructificación y servicio habitual y constante debe efectuarse todo por fe en El (al vivir Su fe); nuestras obras y acciones son el resultado de Su vida en nosotros.

Las condiciones de recibir a Cristo como la plenitud de la vida son simplemente dos —después, por supuesto de nuestra aceptación personal de Cristo como nuestro Salvador — por Su derramamiento de sangre y muerte como nuestra substitución y portador de nuestros pecado — de la culpa y las consecuencias mas graves de nuestros pecados. 1) Rendir absolutamente e incondicionalmente a Cristo, como Maestro, todo lo que somos y todo lo que tenemos diciéndole a Dios que ahora estamos listos para tener Su entera voluntad hecha en nosotros por el resto de nuestras vidas, en cada momento sin importar el costo. 2) Creer que Dios nos ha hecho enteros nuevamente y libres de la ley del pecado (Rom 8:2) — no lo hará sino que ya lo hizo. Después de este segundo paso, todo depende del acto silencioso de la fe. La fe cree en Dios a pesar de una ausencia de sentimientos o falta de evidencias. Porque la palabra de Dios es mucho mas segura, mejor, y verdadera que cualquier evidencia de Su obra. Debemos decir, en fe ciega y fría, si es necesario, “Yo se que mi Señor Jesús esta supliendo todas mis necesidades ahora (aun mi necesidad de fe), porque Su gracia es suficiente para mi.” Y recuerde que el don de Cristo mismo es mejor que toda bendición suya; mejor que el poder o la victoria o el servicio que El ofrece. Cristo creo el poder espiritual; pero Cristo es mejor que ese poder; El es lo mejor de Dios, El es Dios; y podemos tener lo mejor; podemos tener a Cristo, aferrándonos a El de una manera tan desapegada al “ego” que ya no somos nosotros los que vivimos, sino Cristo viviendo en nosotros. ¿Tomaras, entonces, este don?

EL INTERSESOR

¿Conoces al Intercesor? Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis.” (1Juan 2:1) ¿Dejar de pecar? ¿Cesar de pecar para siempre? Que maravilloso estado para estar en el! El estado de no pecar voluntariamente, no con intención ni a conciencia. Algunos pecan impulsivamente. Una y otra vez caen por descuidado y por sorpresa. Estos aprecian la ultima parte del versículo: “si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre…”.

¿Es esta su experiencia? De vez en cuando te sujetas de tus pecados acariciados? ¿Guardas o cumples los mandamientos de Dios continuamente o los quebrantas cuando estas bajo provocación o presión ? “El que dice: Yo le conozco y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.” (vers. 4)

Si pecamos tenemos un intercesor pero no le conocemos. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3)

Mi amigo(a), ¿le conoces? “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.” ( 1 Juan 2:3) Conocerás a Dios por medio de la PALABRA.

UN NUEVO CARACTER

La senda del justo es una senda de progreso continuo, de fortaleza en fortaleza, de gracia en gracia, y de gloria en gloria. La iluminación divina incrementara mas y mas, correspondiendo con nuestro progreso ascendente, haciéndonos idóneos para lograr cumplir las responsabilidades y emergencias presentes. El crecer en la gracia no te inspirara a ser orgulloso, negligente ni jactancioso sino que te hará ser mas conciente de tu insuficiencia, de tu completa dependencia del SEÑOR. Aquel que crece en gracia siempre estará ascendiendo hacia el Cielo, obteniendo visiones claras de la plenitud de las provisiones del evangelio.

Sois libres en Cristo; sois los hijos de la luz y no de las tinieblas. Dios invita a cada hombre y mujer a renunciar a cada mal habito, a ser diligentes en nuestras esferas de trabajo y ser fervientes en espíritu, sirviendo al SEÑOR. Jesús te ayudara para que no permanezcas en la indolencia (es decir, no esforzarse para corregir tus errores y mejorar tu conducta).La sinceridad de tus oraciones serán probadas por el vigor que tengas para obedecer todos los mandamientos de Dios.

Todo hijo de Dios no descansará satisfecho hasta estar vestido con la justicia de Cristo y ser sustentado por Su poder emanante de vida. Cuando el ve una debilidad en su carácter, no es suficiente confesarlo una y otra vez; todo hijo de Dios debe obrar con determinación y energía para vencer sus defectos al fundamentarse sobre los rasgos de carácter opuestos del Maestro. [Adaptado de “My Life Today”].