¿Lo vislumbras? El tiempo es mas o menos 50 años D.C. una de las mas antiguas ciudades de la Biblia, la ciudad portuaria de Corinto. Una gran multitud se había reunido para escuchar a un hombre llamado Pablo. El SEÑOR todavía no había adherido las palabras de Pablo a la Escritura. Nadie sabia que lo haría, ni siquiera Pablo.
El fervoroso Apóstol comenzó a predicar de los misterios de la piedad, razonando de causa a efecto, de lo conocido a lo desconocido, usando ilustraciones muy familiares para enseñar lo que todavía no se entendía. La gente escuchaba y comenzaba a comprender. En los rostros de algunos se mostraba convicción. El deseo comenzaba a despertarse en los corazones de algunos que por largo tiempo se habían convertido en piedra. Después, en las mentes de unos pocos destellaban destellos de aceptación y una nueva vida comenzó a surgir en la nueva criatura Pablo, mientras ocurrían milagros entre la congregación aquí y allá. Aquellos reunidos escucharon las palabras, “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.”
(2 Corintios 2:14) ¿Dijo Pablo, siempre ? ¿Acaso le escucharon correctamente? El Testimonio de Pablo era muy diferente de lo que esta gente estaba acostumbrada a escuchar. Sus renombrados lideres, los conservadores Fariseos que se enorgullecían como expositores de los escritos sagrados, nunca habían hablado así. Algunos no habían recibido el testimonio de Pablo y a los de “corazón duro” que aun quedaban, sus palabras no eran muy bien bienvenidas. “¿Siempre?” murmuraban maliciosamente. “¡Eso es ser orgulloso! Estamos supuestos a ser humildes –¡nunca jactanciosos!”
En Cristo, la batalla se ha peleado en cada punto y “la victoria” ha
sido completada. El se hizo carne — la misma carne y sangre de los que vino a redimir. El fue hecho como nosotros en todo punto; El “fue tentado en todo según nuestra semejanza.” Si en algún “punto” El no hubiera sido “semejante a nosotros,” entonces , en ese punto El no pudo haber sido tentado “como nosotros.” El “fue afectado con nuestras debilidades,” porque El “fue tentado en todo según nuestra semejanza.” Cuando el era tentado, El sentía los deseos e inclinaciones de la carne, de igual manera como nosotros las sentimos cuando somos tentados. Porque “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia [sus propios deseos e inclinaciones de la carne] es atraído y seducido.” Sant 1:14
Todo esto Jesús lo pudo experimentar sin pecar; porque ser tentado no es lo mismo que pecar. Solo “cuando la concupiscencia ha concebido,” cuando el deseo es acariciado y la inclinación es consentida — es que se “da a luz el pecado.” Y Jesús ni siquiera en pensamiento acaricio un deseo, ni tampoco consintió ninguna inclinación de la carne. Por lo tanto, en una carne semejante a la nuestra, “El fue tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado.” Y así, por el poder divino que El recibió por medio de la fe en Dios, Jesús , en nuestra carne, completamente sofoco toda inclinación y deseo de esa carne y eficazmente arrancaba de raíz todo deseo carnal y así “condenaba al pecado en la carne.” Y al hacer esto El trajo y ejemplifico una victoria completa junto con el poder divino para mantenerla en cada alma de este mundo. Todo esto Cristo lo hizo “para que la justicia de la ley pudiera cumplirse en nosotros, quienes no caminamos de acuerdo a la carne, sino de acuerdo al Espíritu.” Esta victoria en toda su plenitud es gratuita a cada alma en Cristo Jesús y se recibe por fe en Jesús. Se cumple y se mantiene por “la fe de Jesús,” la cual El desarrollo en perfección y se lo ha dado a cada creyente en El. “Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” Jesús “abolió en Su carne las enemistades [hostilidad]” que separaban a la raza humana de Dios. Efe 2:15
Al igual que los murmuradores de esos días, criados en la “humildad” del fracaso, en estos últimos días también se nos ha enseñado a no llevar un testimonio firme y directo. Las mismas Escrituras que hablan de la victoria han sigo arrancadas de su obvio significado para que no tengan un testimonio viviente. “ Alabad a Yahweh que siempre nos da LA VICTORIA! “Díganlo los redimidos de Yahweh…!” ( Salmo 107:2)
Para poder hacer esto Jesús tomo la carne en la que existía esta hostilidad para “abolirla esta enemistad en Su carne porque “para crear en sí mismo de los dos”(Dios y el hombre caído) “un solo y nuevo hombre, haciendo la paz. El “abolió en Su carne las enemistades” para poder “reconciliar mediante la cruz a ambos”, Judíos y Gentiles — es decir, todo aquel que esta sujeto a esta hostilidad — “con Dios en un solo cuerpo, acabando en ella las enemistades.”Efesios 2:16 “La enemistad” estuvo “en El mismo” al morar en “su carne.” Y allí “en su carne” El le dio muerte y la abolió.
Así fue como Jesús tomo sobre El esta maldición, en su totalidad, ya que esta misma maldición estaba sobre la raza humana. Esto lo hizo al ser “hecho por nosotros maldición.” Pero “la maldición sin causa no vendrá,” y nunca vendrá. La causa de la maldición es el pecado. Jesús fue hecho por nosotros maldición por nuestros pecados. Y para poder tomar la maldición que estaba en nosotros debía tomar el pecado que había en nosotros. Por consiguiente Dios “al que no conoció pecado (Jesús), lo hizo pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios EN EL.” 2 Cor 5: 21 Y aunque El mismo se puso al mismo nivel de desventaja que la raza humana, — hecho en todo semejante a nosotros y por lo tanto “tentado en todo al igual que nosotros,” — nunca consintió en los mas mínimo ninguna tendencia o inclinación carnal, ni siquiera en pensamiento sino que cada una de ellas era arrancada desde su raíz por el poder de Dios, que a través de la fe divina, El trajo esta fe a la humanidad. “Así que por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, EL TAMBIEN participó DE LO MISMO, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.
Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” Hebreos 2:14-18 Y esta victoria, la cual Cristo logro en carne humana, es lograda por el Espíritu Santo de Dios y va al rescate de todo aquel en carne humana que hoy crea en Jesús, el Cristo. Porque por medio del Espíritu Santo la presencia misma de Cristo viene a morar en el creyente pues es Su deseo constante “daros, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3:16-19
Así la liberación de la culpa del pecado y del poder mismo del pecado, el cual sostiene al creyente en victoria continua sobre venciendo sobre todos los deseos, las tendencias y las inclinaciones de su carne pecaminosa por medio del poder del Espíritu de Dios − se efectúa por la presencia personal de Cristo Jesús EN la CARNE HUMANA del creyente, así como ocurrió con la carne humana de Cristo hace dos mil ocho años atrás. Cristo es el mismo — “el mismo ayer hoy y siempre.” El evangelio de Cristo siempre ha sido el mismo — ayer , hoy y siempre. El evangelio de Cristo en estos últimos días sigue siendo el mismo que Cristo ejemplifico cuando camino en carne humana sobre este planeta. En ese entonces era “Dios manifestado en la carne” y hoy ocurre lo mismo — “Dios manifestado en” la misma carne, la carne de hombres pecadores, la misma carne humana, la naturaleza humana de hoy. Ese evangelio es “Cristo en ti, la esperanza de gloria.” — Cristo en ti; así como eres, con pecados, pecaminosidad y todo lo demás, porque El se dio así mismo por nosotros y nuestros pecados. Y Cristo te ha comprado a ti, así como eres y Dios “nos ha hecho aceptos en el Amado.” Efesios 1:6
Cristo les ha recibido tal y como sois, y el evangelio “Cristo en ti, la esperanza de gloria,” te pone bajo el reino de la gracia de Dios y por medio del Espíritu de Dios te hace súbdito al poder de Cristo y de Dios para que “ el fruto del Espíritu” fructifique en ti, a cambio de las “obras de la carne.” Esta es LA VICTORIA en ti.
Así, toda alma en este mundo puede verdaderamente decir, en el perfecto triunfo de la fe Cristiana, “Con Cristo estoy juntamente crucificado(a), y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Toda alma en este mundo puede decir, con toda convicción y sinceridad “estoy juntamente crucificado con Cristo.” Esta declaración es la aceptación de un hecho, la aceptación de una realidad que ya ocurrió; este versículo es la declaración de un hecho. Es un hecho que Jesucristo fue crucificado. Y cuando El fue crucificado, también nosotros fuimos crucificados con El porque El fue uno de nosotros. Y esta escrito: “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre FUE CRUCIFICADO JUNTAMENTE CON EL, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” Rom 6:6 Mas ya no vivo yo sino Cristo vive en mi. “Llevando en mi cuerpo siempre, por todas partes, la muerte de Jesús.” — la crucifixión del Señor Jesús porque estoy crucificado con El —
“para que también la vida de Jesús se manifieste en mi cuerpo” 2 Cor 4:10-11. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
En este bendito hecho de la crucifixión del Señor Jesús, el cual se efectúo a favor de toda alma humana, no solo se estableció el fundamento de la fe sino que se otorgo el don de la fe a todo ser humano. Por lo tanto la cruz de Cristo no solo consiste en la revelación de la sabiduría de Dios al hombre sino que es el poder mismo de Dios manifestado para liberarnos de todo pecado y traernos a Dios — haciéndonos siempre triunfar en Cristo Jesús! O pecador, hermano, hermana, creedlo. ¡OH, recíbelo! Recibe LA VICTORIA — junto con “la fe de Jesús.”
Ríndete a esta verdad poderosa. Dilo, dilo con la plena seguridad de la fe y dilo por siempre. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús…” (2 Cor 2:14) “ Y esta es LA VICTORIA que ha vencido al mundo, nuestra fe.” (1 Juan 5:4) [Adaptado de: Lecciones de Fe]
"Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado” (Juan 17:3).
domingo, 20 de febrero de 2011
LA VICTORIA
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Unidad y Pureza de Fe
EL SABBAT y EL NUEVO TU
El Sabbath, el séptimo día, de la Biblia celebra la obra finalizada de la Creación. Dios hablo y el universo existió. Antes de que El hablara solo existía la nada pero desde que el verbo hablo el universo no ha dejado de seguir existiendo. No ha sido necesario que el Creador hable una vez mas para que los universos existan porque las creaciones de Dios nunca han desaparecido. Ni tampoco van apareciendo despacio o poco a poco. Cuando primero se hizo la luz, esa luz no fue apareciendo débilmente, donde al pasar de los años se volviera mas brillante hasta llegar a la luz que tenemos hoy. Toda la luz que fue necesaria pareció al instante después de que el mandato se hubo pronunciado, “Sea la Luz.” La obra creadora de Dios siempre ha permanecido igual desde entonces, la Creación. El gorrión no se convierte en buitre ni la palmera se convierte en cactus. ¡La obra de JAH permanece para siempre! Amen!
El gozo que JAH experimento en la creación El nos lo da en Su verdadero Sabbath. Cuando uno acepta el reposo de Dios, una nueva criatura es pronunciada a la existencia. Y como ocurrió con la primera creación, esta nueva criatura nunca desaparecerá.
No se necesitara pronunciar esas palabras diariamente para que permanezca existiendo porque despertamos cada mañana, después de haber descansado, agradeciéndole a Dios por Su don de vida eterna. El Sabbath celebra por siempre el poder de Su palabra y el reposo del Creador. “Recuerda del día de Reposo para santificarlo.” Por años todo lo que recordaba era el día correcto (el Sábado). Pensaba que ese era el único requerimiento. Así que, religiosamente contaba hasta siete cada semana y me ubicaba en el tiempo y lugar correcto. Nunca me di cuenta que Dios me estaba dando instrucción para guardarlo (mantenerlo) santamente. El séptimo día ha sido santo desde la Creación; era yo quien El quería que lo guardara santamente pero como yo no era santo, no podía guardar el Sabbath santamente.
La palabra “guardar” significa “no perderlo, no desaprovecharlo” Recuerda el día de Reposo (Sabbath), una señal perpetua; al no dejar de ser santo. Si encuentras a alguien que dice que la experiencia del Sabbath o día de Reposo no es perpetuo en el, se dará cuenta que esa persona aun no ha experimentado su bendición. El Reposo del Creador es santidad. (Cristo mismo en ti “la esperanza de gloria”).
Cuando le preguntaba a mis instructores y lideres sobre la senda de santidad, ellos me declararon que todos nosotros estábamos creciendo. Mientras siempre estemos mejorando cada día, pecando menos y menos, aun si muriésemos en este largo proceso, todo estaba bien mientras “estuviésemos en la dirección correcta.” A este ciclo sin fin de pecado y arrepentimiento se le llamo “crecimiento Cristiano”. Sin embargo el termino que mejor lo describiría seria “evolución espiritual”.
Hace veinte años JAH tuvo éxito en guiarme al verdadero Sabbath de Su reposo. Acepte el don mismo que el Sabbath conmemora, la vida eterna. Y así como sucedió con el resto de la creación de Dios, siempre permanece. Entonces las obras y caminos de los hombres me fueron reveladas en su verdadera luz como malestares y preocupaciones — la necia “Teosofía” de caer y mejorar hasta que Nos perdamos por completo. Nunca había experimentado una paz duradera; nunca hubiera conocido la realidad de estar perpetuamente guardado — reposando “en la palma de Su mano”.
Ahora mi confianza esta en El para guardarme o sostenerme y no en mi para ir mejorando. Ahora, El si me guarda y recuerdo el Sabbath, el séptimo día , para guardarlo santamente — Dios lo guarda santamente en mi por medio de Su vida. Ya no soy mas engañado por la mentira de la “Evolución espiritual”. La verdad del Sabbath del Creador me a hecho libre.
De seguro usted ha escuchado que estamos viviendo en “los últimos días”. Yo tuve mi ultimo día como un evolucionista cuando recibí el don de la vida de Cristo, la cual constituye Su santa paz — el verdadero Sabbath.
C
uando usted decide creer en la palabra hablada de creación, dejando atrás la experiencia evolucionista, usted también experimentaras su ultimo día y el comienzo de una nueva creación. YAHWEH jamás te fallara. El te protegerá en las grandes crisis y aun en las pruebas pequeñas — en cualquier momento que estés en necesidad. Comenzaras a compartir con otros la verdad de la creación Sabática que ahora eres! Testificaras y otros escucharan la Palabra hablada, tomando parte de la nueva existencia de la vida eterna. Tu también ,al igual que “el nuevo tu” y el Sabbath de tu Creador, “recordaras el día de reposo para santificarlo.”
El gozo que JAH experimento en la creación El nos lo da en Su verdadero Sabbath. Cuando uno acepta el reposo de Dios, una nueva criatura es pronunciada a la existencia. Y como ocurrió con la primera creación, esta nueva criatura nunca desaparecerá.
No se necesitara pronunciar esas palabras diariamente para que permanezca existiendo porque despertamos cada mañana, después de haber descansado, agradeciéndole a Dios por Su don de vida eterna. El Sabbath celebra por siempre el poder de Su palabra y el reposo del Creador. “Recuerda del día de Reposo para santificarlo.” Por años todo lo que recordaba era el día correcto (el Sábado). Pensaba que ese era el único requerimiento. Así que, religiosamente contaba hasta siete cada semana y me ubicaba en el tiempo y lugar correcto. Nunca me di cuenta que Dios me estaba dando instrucción para guardarlo (mantenerlo) santamente. El séptimo día ha sido santo desde la Creación; era yo quien El quería que lo guardara santamente pero como yo no era santo, no podía guardar el Sabbath santamente.
La palabra “guardar” significa “no perderlo, no desaprovecharlo” Recuerda el día de Reposo (Sabbath), una señal perpetua; al no dejar de ser santo. Si encuentras a alguien que dice que la experiencia del Sabbath o día de Reposo no es perpetuo en el, se dará cuenta que esa persona aun no ha experimentado su bendición. El Reposo del Creador es santidad. (Cristo mismo en ti “la esperanza de gloria”).
Cuando le preguntaba a mis instructores y lideres sobre la senda de santidad, ellos me declararon que todos nosotros estábamos creciendo. Mientras siempre estemos mejorando cada día, pecando menos y menos, aun si muriésemos en este largo proceso, todo estaba bien mientras “estuviésemos en la dirección correcta.” A este ciclo sin fin de pecado y arrepentimiento se le llamo “crecimiento Cristiano”. Sin embargo el termino que mejor lo describiría seria “evolución espiritual”.
Hace veinte años JAH tuvo éxito en guiarme al verdadero Sabbath de Su reposo. Acepte el don mismo que el Sabbath conmemora, la vida eterna. Y así como sucedió con el resto de la creación de Dios, siempre permanece. Entonces las obras y caminos de los hombres me fueron reveladas en su verdadera luz como malestares y preocupaciones — la necia “Teosofía” de caer y mejorar hasta que Nos perdamos por completo. Nunca había experimentado una paz duradera; nunca hubiera conocido la realidad de estar perpetuamente guardado — reposando “en la palma de Su mano”.
Ahora mi confianza esta en El para guardarme o sostenerme y no en mi para ir mejorando. Ahora, El si me guarda y recuerdo el Sabbath, el séptimo día , para guardarlo santamente — Dios lo guarda santamente en mi por medio de Su vida. Ya no soy mas engañado por la mentira de la “Evolución espiritual”. La verdad del Sabbath del Creador me a hecho libre.
De seguro usted ha escuchado que estamos viviendo en “los últimos días”. Yo tuve mi ultimo día como un evolucionista cuando recibí el don de la vida de Cristo, la cual constituye Su santa paz — el verdadero Sabbath.
C
uando usted decide creer en la palabra hablada de creación, dejando atrás la experiencia evolucionista, usted también experimentaras su ultimo día y el comienzo de una nueva creación. YAHWEH jamás te fallara. El te protegerá en las grandes crisis y aun en las pruebas pequeñas — en cualquier momento que estés en necesidad. Comenzaras a compartir con otros la verdad de la creación Sabática que ahora eres! Testificaras y otros escucharan la Palabra hablada, tomando parte de la nueva existencia de la vida eterna. Tu también ,al igual que “el nuevo tu” y el Sabbath de tu Creador, “recordaras el día de reposo para santificarlo.”
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LA VIDA TRIUNFANTE
Solo hay una vida que triunfa y es la vida de Jesús, el Cristo. Todo hombre puede tener esa vida, todo hombre puede vivir esa vida.
No me refiero solo a que todo hombre puede asemejarse a Cristo; me refiero a algo mucho mejor que eso, no solamente me refiero a que todo hombre pueda tener siempre la ayuda de Cristo, me refiero a algo mejor que eso, no me refiero solamente a que todo hombre puede tener el poder de Cristo; me refiero a algo mucho mejor que eso. Y no solo me refiero a que todo hombre será salvado de sus pecados y será guardado del pecado; estoy hablando de algo mucho mejor que esa victoria.
Lo que quiero decir es esto: Siempre supe que Cristo era mi Salvador pero anteriormente lo veía como un Salvador externo, alguien que había hecho una obra salvadora desde el exterior para mi; alguien que estaba dispuesto a quedarse junto a mi para ayudarme en todo lo que necesitara, dándome poder, fortaleza y salvación. Pero me di cuenta de algo mejor que eso. Por fin me di cuenta que Jesús, el Cristo, estaba realmente y literalmente viviendo en mi y mucho mas que eso; que El se había constituido en mi propia vida, tomándome en unión con El mismo — mi cuerpo, mente y espíritu — mientras seguía conservando mi propia identidad, libre albedrío y plena responsabilidad moral. ¿No es esto mucho mejor que tener a Cristo como solo un ayudante, o un Salvador externo?− el tener a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios como mi propia vida. Esto significo que nunca mas necesitaría pedirle ayuda como un ser independiente separado de mi sino que haría Su obra y Su voluntad en mi , conmigo y a través de mi. Mi cuerpo era Suyo, mi mente y mis sentidos eran Suyos y mi espíritu era Suyo también; no meramente Suyos sino literalmente de El; lo que El me pidió que reconociera fue, “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” Jesús, el Cristo, se había constituido en mi vida entera — no como una figura literaria, recuerde, sino tan literal y real como un árbol se convierte en un escritorio.
Porque “vuestros cuerpos son miembros de Cristo” y “vosotros sois el cuerpo de Cristo.”
¿Ha notado usted que Pablo podía decir, con gozo y alegría jubilosa, “para mi el vivir es Cristo.”? El no dijo, como muchos piensan erróneamente, “para mi el vivir es ser semejante a Cristo,” no!, “para mi el vivir es tener la ayuda de Cristo,” no!, “para mi el vivir es servir a Cristo.” No!; Pablo penetro y fue mas allá de estos conceptos, en la enfática, gloriosa y misteriosa declaración, “para mi el vivir ES Cristo.” Nunca había entendido este versículo anteriormente. Ahora, gracias a Su don, de si mismo, comencé a vislumbrar su maravilloso significado.
Y así es como yo supe por mi mismo que existía una vida triunfante: esa es la vida de Cristo Jesús y que esa vida puede ser la nuestra si le pedimos y si nos entregamos a El absolutamente e incondicionalmente, sometiendo nuestra voluntad a Su voluntad, haciéndolo el Maestro de nuestras vidas al igual que nuestro Salvador — entrando, ocupándonos, abrumándonos con Su presencia y llenándonos de El “ hasta toda la plenitud de Dios.”
¿Cual ha sido el resultado? ¿Me dio esta experiencia solamente un nuevo concepto intelectual sobre Cristo o mas interesante que antes? Si fuera solamente eso tendría poco que decirles hoy. No; esto significo un cambio revolucionario y fundamental en mi vida, tanto dentro como fuera. Si algún hombre esta en Cristo usted sabe que es una nueva creación.
Jesús, el Cristo no quiere ser nuestro ayudador; El quiere ser nuestra vida. El no quiere que trabajemos para El. El quiere que le dejemos hacer Su obra en nosotros, usándonos como cuando usamos un lápiz para escribir — aun mucho mejor: usándonos como los dedos de Su mano.
Cuando nuestra vida no solo es la vida de Cristo sino Cristo mismo en nuestra vida entonces ser convierte en una vida triunfante y victoriosa; porque El nunca ha sido vencido. Y una vida triunfante es una vida que da frutos para vida, una vida de servicio.
Después de todo es solo una pequeña parte de la vida y toda una parte negativa para vencer: debemos dar fruto en nuestro carácter y en nuestro servicio si Cristo es nuestra vida. Y nosotros fructificaremos — porque Cristo es nuestra vida. “El no puede negarse a Si Mismo,” “El [Cristo] no vino para ser servido, sino para servir.” Una nueva y completa clase de servicio será nuestra ahora mientras dejemos que Cristo sirva a otros por medio nuestro, usándonos. Esta fructificación y servicio habitual y constante debe efectuarse todo por fe en El (al vivir Su fe); nuestras obras y acciones son el resultado de Su vida en nosotros.
Las condiciones de recibir a Cristo como la plenitud de la vida son simplemente dos —después, por supuesto de nuestra aceptación personal de Cristo como nuestro Salvador — por Su derramamiento de sangre y muerte como nuestra substitución y portador de nuestros pecado — de la culpa y las consecuencias mas graves de nuestros pecados. 1) Rendir absolutamente e incondicionalmente a Cristo, como Maestro, todo lo que somos y todo lo que tenemos diciéndole a Dios que ahora estamos listos para tener Su entera voluntad hecha en nosotros por el resto de nuestras vidas, en cada momento sin importar el costo. 2) Creer que Dios nos ha hecho enteros nuevamente y libres de la ley del pecado (Rom 8:2) — no lo hará sino que ya lo hizo. Después de este segundo paso, todo depende del acto silencioso de la fe. La fe cree en Dios a pesar de una ausencia de sentimientos o falta de evidencias. Porque la palabra de Dios es mucho mas segura, mejor, y verdadera que cualquier evidencia de Su obra. Debemos decir, en fe ciega y fría, si es necesario, “Yo se que mi Señor Jesús esta supliendo todas mis necesidades ahora (aun mi necesidad de fe), porque Su gracia es suficiente para mi.” Y recuerde que el don de Cristo mismo es mejor que toda bendición suya; mejor que el poder o la victoria o el servicio que El ofrece. Cristo creo el poder espiritual; pero Cristo es mejor que ese poder; El es lo mejor de Dios, El es Dios; y podemos tener lo mejor; podemos tener a Cristo, aferrándonos a El de una manera tan desapegada al “ego” que ya no somos nosotros los que vivimos, sino Cristo viviendo en nosotros. ¿Tomaras, entonces, este don?
No me refiero solo a que todo hombre puede asemejarse a Cristo; me refiero a algo mucho mejor que eso, no solamente me refiero a que todo hombre pueda tener siempre la ayuda de Cristo, me refiero a algo mejor que eso, no me refiero solamente a que todo hombre puede tener el poder de Cristo; me refiero a algo mucho mejor que eso. Y no solo me refiero a que todo hombre será salvado de sus pecados y será guardado del pecado; estoy hablando de algo mucho mejor que esa victoria.
Lo que quiero decir es esto: Siempre supe que Cristo era mi Salvador pero anteriormente lo veía como un Salvador externo, alguien que había hecho una obra salvadora desde el exterior para mi; alguien que estaba dispuesto a quedarse junto a mi para ayudarme en todo lo que necesitara, dándome poder, fortaleza y salvación. Pero me di cuenta de algo mejor que eso. Por fin me di cuenta que Jesús, el Cristo, estaba realmente y literalmente viviendo en mi y mucho mas que eso; que El se había constituido en mi propia vida, tomándome en unión con El mismo — mi cuerpo, mente y espíritu — mientras seguía conservando mi propia identidad, libre albedrío y plena responsabilidad moral. ¿No es esto mucho mejor que tener a Cristo como solo un ayudante, o un Salvador externo?− el tener a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios como mi propia vida. Esto significo que nunca mas necesitaría pedirle ayuda como un ser independiente separado de mi sino que haría Su obra y Su voluntad en mi , conmigo y a través de mi. Mi cuerpo era Suyo, mi mente y mis sentidos eran Suyos y mi espíritu era Suyo también; no meramente Suyos sino literalmente de El; lo que El me pidió que reconociera fue, “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” Jesús, el Cristo, se había constituido en mi vida entera — no como una figura literaria, recuerde, sino tan literal y real como un árbol se convierte en un escritorio.
Porque “vuestros cuerpos son miembros de Cristo” y “vosotros sois el cuerpo de Cristo.”
¿Ha notado usted que Pablo podía decir, con gozo y alegría jubilosa, “para mi el vivir es Cristo.”? El no dijo, como muchos piensan erróneamente, “para mi el vivir es ser semejante a Cristo,” no!, “para mi el vivir es tener la ayuda de Cristo,” no!, “para mi el vivir es servir a Cristo.” No!; Pablo penetro y fue mas allá de estos conceptos, en la enfática, gloriosa y misteriosa declaración, “para mi el vivir ES Cristo.” Nunca había entendido este versículo anteriormente. Ahora, gracias a Su don, de si mismo, comencé a vislumbrar su maravilloso significado.
Y así es como yo supe por mi mismo que existía una vida triunfante: esa es la vida de Cristo Jesús y que esa vida puede ser la nuestra si le pedimos y si nos entregamos a El absolutamente e incondicionalmente, sometiendo nuestra voluntad a Su voluntad, haciéndolo el Maestro de nuestras vidas al igual que nuestro Salvador — entrando, ocupándonos, abrumándonos con Su presencia y llenándonos de El “ hasta toda la plenitud de Dios.”
¿Cual ha sido el resultado? ¿Me dio esta experiencia solamente un nuevo concepto intelectual sobre Cristo o mas interesante que antes? Si fuera solamente eso tendría poco que decirles hoy. No; esto significo un cambio revolucionario y fundamental en mi vida, tanto dentro como fuera. Si algún hombre esta en Cristo usted sabe que es una nueva creación.
Jesús, el Cristo no quiere ser nuestro ayudador; El quiere ser nuestra vida. El no quiere que trabajemos para El. El quiere que le dejemos hacer Su obra en nosotros, usándonos como cuando usamos un lápiz para escribir — aun mucho mejor: usándonos como los dedos de Su mano.
Cuando nuestra vida no solo es la vida de Cristo sino Cristo mismo en nuestra vida entonces ser convierte en una vida triunfante y victoriosa; porque El nunca ha sido vencido. Y una vida triunfante es una vida que da frutos para vida, una vida de servicio.
Después de todo es solo una pequeña parte de la vida y toda una parte negativa para vencer: debemos dar fruto en nuestro carácter y en nuestro servicio si Cristo es nuestra vida. Y nosotros fructificaremos — porque Cristo es nuestra vida. “El no puede negarse a Si Mismo,” “El [Cristo] no vino para ser servido, sino para servir.” Una nueva y completa clase de servicio será nuestra ahora mientras dejemos que Cristo sirva a otros por medio nuestro, usándonos. Esta fructificación y servicio habitual y constante debe efectuarse todo por fe en El (al vivir Su fe); nuestras obras y acciones son el resultado de Su vida en nosotros.
Las condiciones de recibir a Cristo como la plenitud de la vida son simplemente dos —después, por supuesto de nuestra aceptación personal de Cristo como nuestro Salvador — por Su derramamiento de sangre y muerte como nuestra substitución y portador de nuestros pecado — de la culpa y las consecuencias mas graves de nuestros pecados. 1) Rendir absolutamente e incondicionalmente a Cristo, como Maestro, todo lo que somos y todo lo que tenemos diciéndole a Dios que ahora estamos listos para tener Su entera voluntad hecha en nosotros por el resto de nuestras vidas, en cada momento sin importar el costo. 2) Creer que Dios nos ha hecho enteros nuevamente y libres de la ley del pecado (Rom 8:2) — no lo hará sino que ya lo hizo. Después de este segundo paso, todo depende del acto silencioso de la fe. La fe cree en Dios a pesar de una ausencia de sentimientos o falta de evidencias. Porque la palabra de Dios es mucho mas segura, mejor, y verdadera que cualquier evidencia de Su obra. Debemos decir, en fe ciega y fría, si es necesario, “Yo se que mi Señor Jesús esta supliendo todas mis necesidades ahora (aun mi necesidad de fe), porque Su gracia es suficiente para mi.” Y recuerde que el don de Cristo mismo es mejor que toda bendición suya; mejor que el poder o la victoria o el servicio que El ofrece. Cristo creo el poder espiritual; pero Cristo es mejor que ese poder; El es lo mejor de Dios, El es Dios; y podemos tener lo mejor; podemos tener a Cristo, aferrándonos a El de una manera tan desapegada al “ego” que ya no somos nosotros los que vivimos, sino Cristo viviendo en nosotros. ¿Tomaras, entonces, este don?
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EL INTERSESOR
¿Conoces al Intercesor? Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis.” (1Juan 2:1) ¿Dejar de pecar? ¿Cesar de pecar para siempre? Que maravilloso estado para estar en el! El estado de no pecar voluntariamente, no con intención ni a conciencia. Algunos pecan impulsivamente. Una y otra vez caen por descuidado y por sorpresa. Estos aprecian la ultima parte del versículo: “si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre…”.
¿Es esta su experiencia? De vez en cuando te sujetas de tus pecados acariciados? ¿Guardas o cumples los mandamientos de Dios continuamente o los quebrantas cuando estas bajo provocación o presión ? “El que dice: Yo le conozco y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.” (vers. 4)
Si pecamos tenemos un intercesor pero no le conocemos. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3)
Mi amigo(a), ¿le conoces? “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.” ( 1 Juan 2:3) Conocerás a Dios por medio de la PALABRA.
¿Es esta su experiencia? De vez en cuando te sujetas de tus pecados acariciados? ¿Guardas o cumples los mandamientos de Dios continuamente o los quebrantas cuando estas bajo provocación o presión ? “El que dice: Yo le conozco y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.” (vers. 4)
Si pecamos tenemos un intercesor pero no le conocemos. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3)
Mi amigo(a), ¿le conoces? “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.” ( 1 Juan 2:3) Conocerás a Dios por medio de la PALABRA.
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Persecucion Adventista,
Pueblo de Yahweh,
Unidad y Pureza de Fe
UN NUEVO CARACTER
La senda del justo es una senda de progreso continuo, de fortaleza en fortaleza, de gracia en gracia, y de gloria en gloria. La iluminación divina incrementara mas y mas, correspondiendo con nuestro progreso ascendente, haciéndonos idóneos para lograr cumplir las responsabilidades y emergencias presentes. El crecer en la gracia no te inspirara a ser orgulloso, negligente ni jactancioso sino que te hará ser mas conciente de tu insuficiencia, de tu completa dependencia del SEÑOR. Aquel que crece en gracia siempre estará ascendiendo hacia el Cielo, obteniendo visiones claras de la plenitud de las provisiones del evangelio.
Sois libres en Cristo; sois los hijos de la luz y no de las tinieblas. Dios invita a cada hombre y mujer a renunciar a cada mal habito, a ser diligentes en nuestras esferas de trabajo y ser fervientes en espíritu, sirviendo al SEÑOR. Jesús te ayudara para que no permanezcas en la indolencia (es decir, no esforzarse para corregir tus errores y mejorar tu conducta).La sinceridad de tus oraciones serán probadas por el vigor que tengas para obedecer todos los mandamientos de Dios.
Todo hijo de Dios no descansará satisfecho hasta estar vestido con la justicia de Cristo y ser sustentado por Su poder emanante de vida. Cuando el ve una debilidad en su carácter, no es suficiente confesarlo una y otra vez; todo hijo de Dios debe obrar con determinación y energía para vencer sus defectos al fundamentarse sobre los rasgos de carácter opuestos del Maestro. [Adaptado de “My Life Today”].
Sois libres en Cristo; sois los hijos de la luz y no de las tinieblas. Dios invita a cada hombre y mujer a renunciar a cada mal habito, a ser diligentes en nuestras esferas de trabajo y ser fervientes en espíritu, sirviendo al SEÑOR. Jesús te ayudara para que no permanezcas en la indolencia (es decir, no esforzarse para corregir tus errores y mejorar tu conducta).La sinceridad de tus oraciones serán probadas por el vigor que tengas para obedecer todos los mandamientos de Dios.
Todo hijo de Dios no descansará satisfecho hasta estar vestido con la justicia de Cristo y ser sustentado por Su poder emanante de vida. Cuando el ve una debilidad en su carácter, no es suficiente confesarlo una y otra vez; todo hijo de Dios debe obrar con determinación y energía para vencer sus defectos al fundamentarse sobre los rasgos de carácter opuestos del Maestro. [Adaptado de “My Life Today”].
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PERFECCION CRISTIANA
Justicia perpetua, recuerde. No una justicia para hoy y pecar mañana, ni justificarse nuevamente para pecar nuevamente.Esa no es una justicia eterna. La justicia perpetua es una justicia que viene a quedarse para siempre en la vida de aquel que ha creído y ha confesado y que aun sigue creyendo y recibiendo esta justicia eterna en lugar del pecado y de actos pecaminosos.
Esto en si es una justicia imperecedera; esto en si es una eterna redención del pecado. Y esta bendición indescriptible es el grandioso don de Dios…. Confiando en esta verdad, el creyente en Jesús puede tomar un profundo respiro de paz y reposo para siempre en agradecimiento a Dios de que esto se ha cumplido; que las transgresiones han terminado en su vida, que ha terminado para siempre con lo malvado y que esta libre de todo pecado para siempre: que la reconciliación por la iniquidad se efectuó y que esta purificado(da) de aquello para siempre por la preciosa sangre del esparcimiento: y que la justicia eterna ha sido traída a su vida para reinar por siempre; para sostenerle, para guiarle, para salvarle en la plenitud de esa eterna redención que por medio de la sangre de Cristo le es ofrecida a cada creyente en Cristo Jesús. (Alonzo T. Jones, The Consecrated Way Page. 128)
"Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” 1 Juan 3:9
Esto en si es una justicia imperecedera; esto en si es una eterna redención del pecado. Y esta bendición indescriptible es el grandioso don de Dios…. Confiando en esta verdad, el creyente en Jesús puede tomar un profundo respiro de paz y reposo para siempre en agradecimiento a Dios de que esto se ha cumplido; que las transgresiones han terminado en su vida, que ha terminado para siempre con lo malvado y que esta libre de todo pecado para siempre: que la reconciliación por la iniquidad se efectuó y que esta purificado(da) de aquello para siempre por la preciosa sangre del esparcimiento: y que la justicia eterna ha sido traída a su vida para reinar por siempre; para sostenerle, para guiarle, para salvarle en la plenitud de esa eterna redención que por medio de la sangre de Cristo le es ofrecida a cada creyente en Cristo Jesús. (Alonzo T. Jones, The Consecrated Way Page. 128)
"Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” 1 Juan 3:9
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LA VERDADERA LIBERTAD
“Judas,” en realidad, estas traicionando “al Hijo del Hombre” con un beso?
”Amigo, “sin santidad nadie vera a Dios” es decir, ver Su rostro en el cielo. No hay nada mas seguro bajo el Cielo que esta verdad, pues “la boca del SEÑOR lo ha hablado!” ”Y aunque el cielo y la tierra pasen, aun así Su Palabra no pasara”. Por lo tanto, así como es imposible para Dios caerse del Cielo, Su Palabra tampoco cae. No, esto nunca pasara. Por lo tanto, solo aquellos que vivirán con Dios son los que ahora viven para Dios. Nadie disfrutara de la gloria del Cielo excepto aquellos que reflejen la imagen de Dios en la tierra. Nadie que no este salvo del pecado, aquí, podrá ser salvado del infierno posterior. Nadie puede ver el Reino Celestial de Dios en las alturas a menos que viva el reino de Dios abajo, en la tierra. Aquel que desee “reinar con Cristo en el Cielo debe vivir , en la Tierra, con la mentalidad que Cristo tuvo,” para capacitar su vida y vivir como Cristo vivió.”
Aquí esta la obra maestra de Satanás, mas de esto no puede hacer. Los hombres son declarados santos sin tener un grano de santidad en ellos — santos en Cristo pero profanos en si mismos. A muchos se les dice que deben estar en Cristo, sin tener que asemejarse a la mente que Cristo tuvo. Muchos profesan estar en Cristo, aunque su naturaleza caída, el viejo hombre, sigue viva en ellos. Claman estar “completos en El,” aunque siguen siendo “los orgullosos, vanos, codiciosos, afanados y apasionados de siempre”. Estos individuos enseñan que esto es suficiente porque siguen siendo incompletos y corruptos, viendo que Cristo ha “cumplido, para ellos, toda justicia” y ha tomado sus lugares. ¿Hasta cuándo, OH simples (ingenuos), amaréis la simpleza?”
¿Por cuanto tiempo “buscaran la muerte en los errores de sus vidas?” “¿No sabéis, [aunque otros enseñen otras cosas] que los injustos no heredarán el reino de Dios?” “No erréis,” aunque hayan muchos que mienten y esperan engañar con la bella pretensión de “exaltar” a Cristo — una pretensión con la que fácilmente manipulan a muchos porque ,ellos saben que “para ti Cristo es precioso.”
Pero mientras el SEÑOR viva, “ni los fornícarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados,” así como “justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.”
Usted es otra criatura; a usted no solo se le considera justo sino que es hecho justo: “la ley” — el poder interior — “del Espíritu de la vida en Cristo Jesús le ha hecho libre” — verdaderamente, realmente libre, “de la ley (o poder) del pecado y de la muerte.” Esto es libertad, la VERDADERA LIBERTAD que experimenta cada creyente que genuinamente ha nacido de nuevo. No libre de la ley de Dios o de Sus obras, sino libre de la ley del pecado y de las obras del maligno. Compruebe pues, “estar firme en” esta verdadera libertad y no en un espejismo, “en la libertad con que Cristo le hizo libre”. Y este atento en “no ser atrapado nuevamente”, con palabras vanas y charlatanerías, “al yugo de esclavitud,” del cual ha escapado. Le testifico que si usted todavía continua en pecado, no le servirá de nada tener a Cristo; ese Cristo no es un Salvador para usted amenos que El le salve DE SUS pecados. Amenos que su experiencia con Cristo es lo suficientemente profunda como para purificar su corazón y su fe no le servirá de nada. OH! Cuando entenderán que el oponerse a
la toda santidad sea interior o exterior, con el disfraz “de la exaltación a Cristo”, es personificar a Judas, “quien traiciono al Hijo del hombre con un beso!”
¡Arrepentíos! Amenos que Cristo os penetre con Su espada de doble filo la cual proviene de Su boca!, usted al oponerse al verdadero propósito en Su primer Advenimiento, esta crucificando a Cristo de nuevo y exponiéndolo a vituperio. Los Cristianos nominales que esperan “ver al SEÑOR sin santidad” usando como pretexto la justicia de Cristo, “hacen de la sangre del convenio un sacrificio detestable y aborrecible”, cuando sostienen la confianza de sus seguidores y les enseñan a que se aferren de la justicia de Cristo sin santificación.
¡Ten cuidado! Porque, si es así, estas dirigiéndote a un terrible desastre! Si aquellos que no pronuncian el nombre de Cristo mueren en sus pecados y son castigados siete veces mas, ciertamente usted quien hace de Cristo “un ministro del pecado" será castigado setenta veces siete. ¿Que? ¿Hacer que Cristo destruya Su propio reino? ¿Hacer de Cristo un factor para Satanás? ¿Poner a Cristo contra la santidad? ¿Hablar de Cristo como alguien que “salva a Su pueblo EN SUS pecados?” Es como si dijéramos, “Cristo es capaz de salvarlos de la culpa pero no del poder del pecado.” Es de los tales que Pablo nos advierte, “tienen apariencia de piedad, pero niegan el poder de ella; a éstos evita…” ¿Hará usted de la justicia de Cristo una excusa o disfraz para la injusticia del hombre — para que por este medio “los injustos” de toda las clase “hereden el reino de Dios? DETENGASE! PIENSE!
¿Que esta haciendo? ¿Corrías bien antes pero quien te ha hechizado? ¿Quien te ha corrompido de la simplicidad de Cristo, de la simpleza y pureza del evangelio? ¿Sabia usted que “aquel que cree es nacido de Dios” y “cualquiera que es nacido de Dios no peca y “ el maligno no le toca.?” ¡OH! Vuelva a la verdad, al puro evangelio de antaño — el que recibió al principio! Vuelvan a Cristo, quien murió para hacer de vosotros parte de un pueblo santo, “celoso de buenas obras.” “Recuerda de donde has caído, arrepiéntete y has las primeras obras.” Vuestro “Padre hasta ahora trabaja.” La fe sin obras es muerta. “¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?” ¿No admitirás que “aunque tengas toda la fe para mover montañas sino tienes amor no eres nada? ¿Tampoco admitirás que toda la sangre y la justicia de Cristo — a menos que “tengas en ti esta mente que hubo también en Cristo Jesús” y “camines como Cristo camino”— solo incrementara tu condenación? “Si alguno enseña otra cosa y no se somete a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina de la piedad está envanecido, nada sabe, y delira sobre cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad.” No le tengas mas temor a las fuertes exhortaciones sobre la santidad, sea interna o externa, Dios el Padre es glorificado y Dios el Hijo es verdaderamente exaltado. No llames esto, estúpidamente e inconcientemente, “legal” o “legalismo”. No tengas temor de estar “bajo la ley de Dios,” pero si ten excesivo temor en estar “bajo la ley del pecado y de la muerte.” Ama las predicas mas estrictas, aquellas que se enfocan en reargüir el corazón y te muestran en que aspecto aun no eres semejante a Cristo y que te animan a amarlo con todo tu corazón y a servirle con todo tu vigor; aquello que te traiga una “Verdadera Libertad ”.
Permítame que le advierta sobre otra declaración ridícula. No diga, “No puedo hacer nada.” Si es así, entonces no conoces nada sobre Cristo; entonces no tienes fe. Porque si tienes fe, si crees entonces “podrás hacer todas las cosas en Cristo Jesús que te fortalece.” Puedes amarlo y guardar Sus mandamientos y para ti “Sus mandamientos no son gravosos.”
¿Gravosos para aquellos que creen? ¡No es posible! Estos mandamientos son el gozo de tu corazón. Demuestra pues tu amor a Cristo al cumplir Sus mandamientos, caminando en todos Sus estatutos sin culpa alguna. Honra a Cristo al obedecerle con todo tu poder, al servirle con toda tu fuerza. Glorifica a Cristo al imitarle en todo y camina como El camino. Mantente cerca de Cristo al guardar todos Sus caminos. Confía en que Cristo vive y reina en tu corazón. Ten confianza en que Cristo cumplirá en ti todas Sus grandes y preciosas promesas, que El obrara en ti todo el beneplácito de Su bondad y toda obra de fe con poder. Adhiérete a Cristo hasta que Su sangre te haya purificado de todo orgullo, todo rencor, todo mal deseo. Deja que Cristo lo haga todo; El lo ha hecho todo por ti y ha hecho todo en ti. Exalta a Cristo como Príncipe para darte arrepentimiento, un Salvador para darte remisión de tus pecados y para crear en ti un nuevo corazón, para renovar en ti un nuevo espíritu y una nueva mente.
Esta es la “Verdadera Libertad,” el puro y genuino evangelio de paz: las buenas nuevas de salvación. No el nuevo, pero el viejo, el evangelio eterno, el evangelio de Jesús, el Cristo. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo te da “conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que arraigados y cimentados en amor seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda ¡la plenitud de Dios!” (Efe 3:16-19)Esta es la “Verdadera Libertad”.
”Amigo, “sin santidad nadie vera a Dios” es decir, ver Su rostro en el cielo. No hay nada mas seguro bajo el Cielo que esta verdad, pues “la boca del SEÑOR lo ha hablado!” ”Y aunque el cielo y la tierra pasen, aun así Su Palabra no pasara”. Por lo tanto, así como es imposible para Dios caerse del Cielo, Su Palabra tampoco cae. No, esto nunca pasara. Por lo tanto, solo aquellos que vivirán con Dios son los que ahora viven para Dios. Nadie disfrutara de la gloria del Cielo excepto aquellos que reflejen la imagen de Dios en la tierra. Nadie que no este salvo del pecado, aquí, podrá ser salvado del infierno posterior. Nadie puede ver el Reino Celestial de Dios en las alturas a menos que viva el reino de Dios abajo, en la tierra. Aquel que desee “reinar con Cristo en el Cielo debe vivir , en la Tierra, con la mentalidad que Cristo tuvo,” para capacitar su vida y vivir como Cristo vivió.”
Aquí esta la obra maestra de Satanás, mas de esto no puede hacer. Los hombres son declarados santos sin tener un grano de santidad en ellos — santos en Cristo pero profanos en si mismos. A muchos se les dice que deben estar en Cristo, sin tener que asemejarse a la mente que Cristo tuvo. Muchos profesan estar en Cristo, aunque su naturaleza caída, el viejo hombre, sigue viva en ellos. Claman estar “completos en El,” aunque siguen siendo “los orgullosos, vanos, codiciosos, afanados y apasionados de siempre”. Estos individuos enseñan que esto es suficiente porque siguen siendo incompletos y corruptos, viendo que Cristo ha “cumplido, para ellos, toda justicia” y ha tomado sus lugares. ¿Hasta cuándo, OH simples (ingenuos), amaréis la simpleza?”
¿Por cuanto tiempo “buscaran la muerte en los errores de sus vidas?” “¿No sabéis, [aunque otros enseñen otras cosas] que los injustos no heredarán el reino de Dios?” “No erréis,” aunque hayan muchos que mienten y esperan engañar con la bella pretensión de “exaltar” a Cristo — una pretensión con la que fácilmente manipulan a muchos porque ,ellos saben que “para ti Cristo es precioso.”
Pero mientras el SEÑOR viva, “ni los fornícarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados,” así como “justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.”
Usted es otra criatura; a usted no solo se le considera justo sino que es hecho justo: “la ley” — el poder interior — “del Espíritu de la vida en Cristo Jesús le ha hecho libre” — verdaderamente, realmente libre, “de la ley (o poder) del pecado y de la muerte.” Esto es libertad, la VERDADERA LIBERTAD que experimenta cada creyente que genuinamente ha nacido de nuevo. No libre de la ley de Dios o de Sus obras, sino libre de la ley del pecado y de las obras del maligno. Compruebe pues, “estar firme en” esta verdadera libertad y no en un espejismo, “en la libertad con que Cristo le hizo libre”. Y este atento en “no ser atrapado nuevamente”, con palabras vanas y charlatanerías, “al yugo de esclavitud,” del cual ha escapado. Le testifico que si usted todavía continua en pecado, no le servirá de nada tener a Cristo; ese Cristo no es un Salvador para usted amenos que El le salve DE SUS pecados. Amenos que su experiencia con Cristo es lo suficientemente profunda como para purificar su corazón y su fe no le servirá de nada. OH! Cuando entenderán que el oponerse a
la toda santidad sea interior o exterior, con el disfraz “de la exaltación a Cristo”, es personificar a Judas, “quien traiciono al Hijo del hombre con un beso!”
¡Arrepentíos! Amenos que Cristo os penetre con Su espada de doble filo la cual proviene de Su boca!, usted al oponerse al verdadero propósito en Su primer Advenimiento, esta crucificando a Cristo de nuevo y exponiéndolo a vituperio. Los Cristianos nominales que esperan “ver al SEÑOR sin santidad” usando como pretexto la justicia de Cristo, “hacen de la sangre del convenio un sacrificio detestable y aborrecible”, cuando sostienen la confianza de sus seguidores y les enseñan a que se aferren de la justicia de Cristo sin santificación.
¡Ten cuidado! Porque, si es así, estas dirigiéndote a un terrible desastre! Si aquellos que no pronuncian el nombre de Cristo mueren en sus pecados y son castigados siete veces mas, ciertamente usted quien hace de Cristo “un ministro del pecado" será castigado setenta veces siete. ¿Que? ¿Hacer que Cristo destruya Su propio reino? ¿Hacer de Cristo un factor para Satanás? ¿Poner a Cristo contra la santidad? ¿Hablar de Cristo como alguien que “salva a Su pueblo EN SUS pecados?” Es como si dijéramos, “Cristo es capaz de salvarlos de la culpa pero no del poder del pecado.” Es de los tales que Pablo nos advierte, “tienen apariencia de piedad, pero niegan el poder de ella; a éstos evita…” ¿Hará usted de la justicia de Cristo una excusa o disfraz para la injusticia del hombre — para que por este medio “los injustos” de toda las clase “hereden el reino de Dios? DETENGASE! PIENSE!
¿Que esta haciendo? ¿Corrías bien antes pero quien te ha hechizado? ¿Quien te ha corrompido de la simplicidad de Cristo, de la simpleza y pureza del evangelio? ¿Sabia usted que “aquel que cree es nacido de Dios” y “cualquiera que es nacido de Dios no peca y “ el maligno no le toca.?” ¡OH! Vuelva a la verdad, al puro evangelio de antaño — el que recibió al principio! Vuelvan a Cristo, quien murió para hacer de vosotros parte de un pueblo santo, “celoso de buenas obras.” “Recuerda de donde has caído, arrepiéntete y has las primeras obras.” Vuestro “Padre hasta ahora trabaja.” La fe sin obras es muerta. “¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?” ¿No admitirás que “aunque tengas toda la fe para mover montañas sino tienes amor no eres nada? ¿Tampoco admitirás que toda la sangre y la justicia de Cristo — a menos que “tengas en ti esta mente que hubo también en Cristo Jesús” y “camines como Cristo camino”— solo incrementara tu condenación? “Si alguno enseña otra cosa y no se somete a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina de la piedad está envanecido, nada sabe, y delira sobre cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad.” No le tengas mas temor a las fuertes exhortaciones sobre la santidad, sea interna o externa, Dios el Padre es glorificado y Dios el Hijo es verdaderamente exaltado. No llames esto, estúpidamente e inconcientemente, “legal” o “legalismo”. No tengas temor de estar “bajo la ley de Dios,” pero si ten excesivo temor en estar “bajo la ley del pecado y de la muerte.” Ama las predicas mas estrictas, aquellas que se enfocan en reargüir el corazón y te muestran en que aspecto aun no eres semejante a Cristo y que te animan a amarlo con todo tu corazón y a servirle con todo tu vigor; aquello que te traiga una “Verdadera Libertad ”.
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¿Gravosos para aquellos que creen? ¡No es posible! Estos mandamientos son el gozo de tu corazón. Demuestra pues tu amor a Cristo al cumplir Sus mandamientos, caminando en todos Sus estatutos sin culpa alguna. Honra a Cristo al obedecerle con todo tu poder, al servirle con toda tu fuerza. Glorifica a Cristo al imitarle en todo y camina como El camino. Mantente cerca de Cristo al guardar todos Sus caminos. Confía en que Cristo vive y reina en tu corazón. Ten confianza en que Cristo cumplirá en ti todas Sus grandes y preciosas promesas, que El obrara en ti todo el beneplácito de Su bondad y toda obra de fe con poder. Adhiérete a Cristo hasta que Su sangre te haya purificado de todo orgullo, todo rencor, todo mal deseo. Deja que Cristo lo haga todo; El lo ha hecho todo por ti y ha hecho todo en ti. Exalta a Cristo como Príncipe para darte arrepentimiento, un Salvador para darte remisión de tus pecados y para crear en ti un nuevo corazón, para renovar en ti un nuevo espíritu y una nueva mente.
Esta es la “Verdadera Libertad,” el puro y genuino evangelio de paz: las buenas nuevas de salvación. No el nuevo, pero el viejo, el evangelio eterno, el evangelio de Jesús, el Cristo. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo te da “conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que arraigados y cimentados en amor seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda ¡la plenitud de Dios!” (Efe 3:16-19)Esta es la “Verdadera Libertad”.
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