Todos encontrarían el camino de salvación fácilmente si hubieran hecho los cálculos correctos desde el principio. Jesús dice, “Mi yugo es fácil” y así es. El dice, “ligera es mi carga” y así es.
Pero mucha gente que esta en el camino no considera que Su yugo sea fácil ni que Su carga es ligera. Y toda la dificultad radica en que no hicieron los cálculos apropiados para el combate, que se encuentra en el camino. Jesús dijo, “¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una delegación y le pide condiciones de paz.” Lucas 14:31-32
Muchos comienzan por el buen camino y es lo correcto pero al no estimar apropiadamente la fuerza del oponente, ni sus fuerzas para enfrentarlas, no prosperan por el camino como deberían, ni como esperaban. Estos no estiman correctamente el poder del pecado, ni tampoco estiman el poder para vencerlo exitosamente. En poco tiempo se ven fracasando constantemente y entonces después de muchos “ascensos y descensos” comienzan a pensar que esa es la experiencia cristiana que tienen que vivir y entonces comienzan a excusar al pecado y a disculparse por el y tratan de encontrar paz y reposo en esa clase de experiencia.
Pero este tipo de experiencia nunca lograra la victoria. La Victoria no puede jamás obtenerse de esa manera. No; siéntese primero y “consulte” cuales son las fuerzas en contra suya y vea si usted es capaz de enfrentarlas y si no es capaz de enfrentarlas entonces piense en lo que necesita para vencerlas exitosamente porque ninguna disculpa, ni ningúna transigencia, ni ninguna paz debe considerarse en favor del pecado.
“Consulte” la estrategia del campo de batalla, la Biblia. “Consulte” con Aquel que tiene noción del poder del enemigo. “Consulte” al Gran Comandante del campamento en cuanto al equipo y al poder necesario y esencial para asegurar la victoria, no “al final ” sino al comienzo. Dedicar, desde el principio, un tiempo, mucho tiempo en esta consulta siempre será considerado como una gran ventaja y ganancia.
En todo, las dificultades del individuo resultan del fracaso de no considerar y reconocer el poder del enemigo contrario, el pecado. Casi todo individuo esta dispuesto a admitir que ha hecho mal — que se propone hacer el bien pero que ha perdido la meta; esto solo equivale a reconocer el pecado; porque el pecado consiste solamente en perder de vista la meta.
Muchos están dispuestos a ser específicos y decir que ellos de hecho han pecado y que todos son pecadores y lo confiesan al Señor. El error de no considerar el poder del pecado es hecho por muchos. Muchos hacen todo esto y aun así dependen de si mismos para vencer el pecado.
Estos individuos insisten en que pueden mejorar su experiencia si solo tuvieran mejores opciones; pero las circunstancias le son desfavorables — “los vecinos son malos; no todos los miembros de la iglesia donde asisten están convertidos y por lo tanto los asuntos de Iglesia o de escuela Sabática son “abrumadores” y por lo tanto no son placenteros. Sus relaciones familiares tampoco son las mejores”. Todas estas excusas son un estorbo para el progreso en la vida Cristiana y estas personas podrían hacerlo mejor y ser mejores Cristianos si estas circunstancias fueran mas favorables. Todas estas personas mencionan que el bien esta dentro de si mismos; es afuera donde el mal se encuentra y lo bueno que hay en ellos no tiene la oportunidad de revelarse. “Si solo se removieran las influencias malas y las circunstancia difíciles entonces, Ah! entonces, ellos podrían fácilmente ser Cristianos de buena calidad”.
Pero se están engañandose a si mismos. Solo es un argumento presentado por la falsedad del pecado. No hay nada afuera o alrededor nuestro que pueda prohibirnos ser Cristianos, solo lo que hay adentro de nosotros puede afectarnos. En este caso solo esta obrando el poder del pecado y esto es lo que nos limita a ser verdaderos Cristianos, hijos de luz. Y hasta que ese poder no sea reconocido y confesado no podremos ser librados de el. Pero cuando es reconocido y confesado podemos ser liberados y así mientras confesemos y reconozcamos constantemente, y minuciosamente, nuestros pecados podremos liberarnos de ellos. El Cristianismo es aquella liberación del pecado.
La vida que este libre del poder del pecado es una genuina vida Cristiana y no puede ser otra cosa mas que estar en libertad del pecado.
La palabra de Dios presenta esto de la manera mas sencilla. Todo el propósito de la Escritura es revelar la existencia de un poder existente en el pecado. La Escritura solo desea que los hombres reconozcan la realidad de que hay un poder en el pecado y de que este poder es absoluto para el hombre natural. Sin embargo, las declaraciones de las Escrituras revelan lo siguiente: Hay poder en la gracia de igual manera como hay poder en el pecado. Alellu-Yah!
Y hay “mucho mas” poder en la gracia que en el pecado. “Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.” Rom 5:20
Nos hemos dado cuenta que hay un poder en el pecado que reina en el hombre y lo mantiene cautivo bajo su dominio. Así también hay poder en la gracia para reinar sobre el pecado y mantener al hombre bajo el dominio de la gracia y por encima de todo poder del pecado. Porque “cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia para que así como el pecado reinó…así también reine la gracia” Rom 5:20-21
La palabra “reinar” que se usa, en este versículo, junto con la palabra “gracia”, es precisamente la misma palabra que se usa con el pecado. La palabra “reinar” tiene el mismo significado cuando esta se relaciona junto con la gracia y con el pecado, que significa, poder soberano, una influencia absoluta puesta en acción y que prevalece irresistiblemente, que abarca ampliamente un espacio mientras excluye lo viejo, lo anterior.
Todo este concepto es tan real para con la gracia como para con el pecado. De igual manera que el pecado sostiene y ejercita un poder soberano donde prevalece irresistiblemente y excluye todo lo demás así también la gracia sustentara y ejercitara su poder soberano y prevalecerá irresistiblemente excluyendo al pecado, cuando se le permite reinar. "Porque así como el pecado reinó…así también reina la gracia” Reflexione en estas expresiones, “Así como” y “así también” — ¿Que significan estas palabras? — No tienen otro significado mas que el de expresar “la misma extensión o el mismo nivel.” Así como el pecado ha reinado a ese mismo nivel reinara la gracia y mucho mas, dondequiera que se le permita obrar.
Estas expresiones enfatizan la necesidad, mencionada anteriormente, de que el reino del pecado debe ser reconocido como un poder absoluto. El reino de la gracia debe ser absoluto o mayor de lo contrario fracasara en sus propósitos.
Pero el reino del pecado debe reconocerse como absoluto, de lo contrario el reino de la gracia no puede ser absoluta en la mente del creyente porque así como el pecado reino así también reina la gracia. Por lo tanto es muy sencillo entender que el no reconocer el poder del pecado como un poder absoluto es frustrar y subestimar la gracia de Dios. Esta es la razón por la que las Escrituras insisten enfáticamente sobre el poder y reinado del pecado en el hombre. Esta es la razón por la que el Señor quiere que reconozcamos esta realidad y la tengamos siempre presente. El Señor quiere hombres y mujeres absolutamente libres del pecado para ser siervos de la justicia. Pero esto no puede ocurrir mientras el hombre no reconozca el poder y el reino del pecado. Por lo tanto, el Señor les dice los hombres una y otra vez y siempre ha insistido en que por nosotros mismos no tenemos ningún poder para oponernos al pecado; que el hombre natural es un esclavo de un poder que les prohíbe hacer el bien que quieren hacer y los obliga a hacer el mal que odian. Esto le dice el Señor a la raza caída porque es verdad y El quiere que los hombres y mujeres crean en lo que El les dice en cuanto al poder y reino del pecado para que ellos puedan conocer y apreciar debidamente el poder y reino de la Gracia.
Porque la gracia reina tan absolutamente como el pecado. El poder del pecado debe ser roto o quebrantado para que el esclavo sea libre y no sirva mas al pecado. "sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” Rom 6:6
Los hombres han servido al pecado y sirven al pecado pero Dios ha proveído aquel Don que no les permitirá seguir siendo mas cautivos del pecado; que les librara del pecado para que sean siervos solamente de la justicia, de la misma manera que ocurría en el pasado cuando eran libres de la justicia para servir al pecado “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Rom 6:14 “Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.” Rom 5:21
Por esta razón es perfectamente claro que para obtener el reino de la gracia es esencial confesar el reino del pecado. Para conocer el poder de la gracia es esencial reconocer el poder del pecado. Y para asegurar la continuación del poder y reino de la gracia, en nosotros, es esencial que continuemos confesando el poder del pecado. Para asegurar el reino absoluto de la gracia es esencia que continuemos confesando y reconociendo nuestras debilidades absolutas e insuficiencias ante la presencia del poder del pecado; confesar que en nosotros “no mora nada bueno,” Rom 7:18 y que no tenemos “confianza en la carne.” Filp 3:3. Entonces el camino estará libre para que la gracia pueda obrar. Y al no haber nada que eclipse el poder de la gracia, su reino será completo y confirmado.
Debemos reconocer y confesar constantemente nuestras debilidades e insuficiencias pero no debemos lamentarnos o condenarnos. Aquí es donde muchos pierden el buen camino. Estos sienten su debilidad, confiesan reconocerla pero hacen esto solo para lamentarse, llegan al desanimo y aun hasta la desesperación y el remordimiento. Esto es completamente erróneo, esto es tomar el camino equivocado desde el comienzo.
Es correcto y esencial que confesemos siempre nuestras debilidades, nuestra impotencia. Esta es la clave de toda la situación pero en vez de desesperarse y desanimarse, agradézcale a Dios por ello porque Cristo dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” 2 Cor 12:9
En vez de desanimarse por sus debilidades, gloríese en ellas porque esta escrito, “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2 Cor 12:9
Mientras sintamos que podemos dar a basto con el pecado, dependiendo de nuestros esfuerzos en vez del poder de la gracia, seremos vencidos; si nos vemos a nosotros mismos en lugar de al Señor, fracasaremos. Pero cuando constantemente confesamos nuestras debilidades y reconozcamos el hecho de que no hay poder, no hay apoyo, no hay cosa buena en nosotros contra el poder del pecado entonces dependeremos completamente del Señor; toda nuestra esperanza estará fundamentada en la gracia. Y cuando el camino este completamente libre, de todo obstáculo, la gracia ocupara plenamente ese lugar y tendrá influencia sobre ti; "porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia.” Romanos 6:14
Así que “cuando soy débil, entonces soy fuerte.” 2 Cor 12:10 Solo es cuando estamos débiles que podemos ser fuertes. Todo Cristiano desea sentir debilidad pues el sabe que solo así puede estar libre el camino para el Reino de la Gracia y cuando es débil es fortalecido — “fortalecido en el Señor y en el poder de Su fuerza.” Efesios 6:10 Cuando te sientes fuerte , ciertamente eres débil; porque la fuerza no proviene de ti como para que la puedas sentir sino del Señor, para que creas en ella. Cuando sientes que eres fuerte piensas que puedes mantenerte firme pero “el que piensa estar firme, mire que no caiga.”1 Cor 10:12 Cuando te sientes débil y sabes que no puedes pararte por ti solo entonces “estarás firme, porque poderoso es el Señor para hacerte estar firme.” Rom 14:4
Agradézcale al Señor que sientes tus debilidades y que algunas veces tus debilidades son mas grandes de lo que sientes. Y entonces cree en la fortaleza del Señor y en Su gracia para impartirte fortaleza a tu vida y reine allí sobre todo poder del pecado — reinando por justicia hasta la vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor. La verdad de Dios declara que “así como el pecado reinó, así también reina la gracia.” Rom 5:21 y “el pecado ya no tendrá dominio sobre ti: porque estas….bajo la gracia.” Rom 6:14— Así que , bajo el reino de la gracia será fácil hacer el bien , como era fácil hacer el mal bajo el reino del pecado. Entonces nos daremos cuenta realmente que el yugo de Cristo es fácil y ligera Su carga.
“Buscad a Yahweh todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día de la ira de Yahweh.” Sof 2:3
Tomad vuestro lugar al lado del Señor sin reservas. Aléjate del mundo; no sigas mas sus caminos. Vuélvete a Dios con todo tu corazón, y El hará contigo pacto de paz; Su verdad se convertirá en tu escudo y en tu adarga.
Nota: Es por esta razon que la verdadera fe no esta basada en los sentimientos sino en nuestras decisiones activas y continuas a creer en las promesas y en le poder de Dios.
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