El Espíritu en el Viejo Testamento
En todo sus comentarios sobre las Escrituras, ningún rabí jamás se subscribió a la idea de un Dios de tres-partes (trino); tampoco cuando la nación de Israel estaba completamente favorecido por Yahweh, ni tampoco después de que rechazaron al Mesías enviado al mundo. Sin embargo, ellos SI afirmaban que había “dos Yahwehs,” uno que parecía tomar un rol de sumisión y el otro tomaban un rol más consistentemente con autoridad. Al menos, Elojim podía aparecer en dos manifestaciones a la misma vez.
Los versículos para apoyar esto son numerosos. En Génesis 19, Yahweh hace llover fuego del Cielo hacia Sodoma y Gomorra (versículo 24) sin embargo al mismo tiempo hay un Hombre identificado como el Señor que actuó como intercesor con Abraham, que rogaba por que las ciudades fueran salvadas si se encontraban allí al menos 10 hombres justos. (Gen 18:34) Aquí vemos a Yahweh ejerciendo dos roles.
Mientras uno se quedo para interceder (el rol del Hijo) los otros dos ángeles continuaron su camino para destruir las ciudades. El rol del Espíritu era de interceder como un remplazo de Yahshua después de Su muerte (Juan 14:16, 26: 15:26) y traslación, ese mismo “abogado” (“parakletos” en griego) es declarado SER Cristo en 1 Juan 2:1. Vemos que aunque el Padre y el Hijo son distintos, el Espíritu Santo es igualmente identificado plenamente con Ambos. Esto tiene sentido si el Espíritu es DE ambos, y si ES en esencia Ambos.
Explicare esta declaración: por definición el Espíritu Santo es un Espíritu. Pero la Escritura también dice, “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.” (Juan 4:24)
De Cristo igualmente se dice, “Y entonces será revelado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el Espíritu de su boca*, y destruirá con el resplandor de su venida.” (2 Tes 2:8) De acuerdo al contexto, el “Señor” es decir el Mesías venidero referido frecuentemente en Apocalipsis y en otros lugares de los escritos de Pablo.
Una más clara revelación de dos “Personas” en la Deidad, en el Viejo Testamento, esta revelado en este pasaje, “Y me mostró a Josué, el sumo sacerdote, el cual estaba delante del Ángel de Yahweh (יהוה) ; y Satanás estaba a su mano derecha para serle adversario. Y dijo Yahweh (יהוה) a Satanás: ‘Yahweh (יהוה) te reprenda, oh Satanás; Yahweh (יהוה), que ha escogido a Jerusalén, te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?” (Zacarías 3:1-2)
Igualmente, en el incidente de Sodoma y Gomorra el cual mencionamos anteriormente, encontramos que “Yahweh hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Yahweh desde los cielos” (Gen 19:24)
Uno de los salmos de David es citado en el Nuevo Testamento para revelar la divinidad de Yahshua (Jesús), “Yahweh dijo a mi Adonaí [Señor]: ‘Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” (Salmo 110-1 – citado en Mateo 22:44 y Lucas 20:42, refiriéndose a Cristo como ese Adonaí)
Entonces, ¿Donde viene a jugar el Espíritu aquí? Aun en los escritos de David, está bajo un rol de sujeción a Elojim. “Crea en mí, oh Elojim, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu Santo Espíritu.” (Salmo 51:10-11) El Espíritu fue (y es) enviado, retirado y mantenido por Elojim o Dios (el Padre y el Hijo) de acuerdo a la aceptación o rechazo a la voluntad de Dios de parte del creyente. El Espíritu Santo No es en si una Persona motivadora.
Viendo nuevamente otro ejemplo frecuentemente tenemos la analogía representada por Abraham y su hijo Isaac. Abraham fue mandado a ofrecer a Isaac como un sacrificio, como un “tipo” o representación simbólica genuina del Padre (Yahweh) ofreciendo a Yahshua al mundo como expiación por el pecado de la humanidad. Sin embargo, la similitud no termina allí. La próxima vez que Isaac es discutido es en Gen 24:1-4 y es porque su padre está planeando conseguirle una novia. El paralelismo con Cristo debería ser claro.
Yahshua fue realmente sacrificado por los pecados del mundo, y después la Iglesia (Su Novia) fue formada debido al derramamiento del Santo Espíritu de Dios en Hechos 2.
Ahora, sabemos de Génesis 15:2 que el nombre del siervo de Abraham fue “Eliezer,” un nombre que significa (no coincidencialmente), “Elojim es mi Ayudador/Consolador.” El Consolador (ver Juan 16:17) fue enviado por el padre para conseguir la novia para el reciente hijo sacrificado. Hermoso, simple y claro. Pero note que el Consolador aquí no era igual con el padre y el hijo: ni en herencia, linaje (es decir, substancia/naturaleza), ni en autoridad. El fue un siervo para ser enviado, retirado y mantenido por cualquiera de esos dos, porque Isaac era el pleno y verdadero heredero de Abraham, así como Cristo ha heredado y heredara el Reino de Su Padre. El Consolador es un siervo de Ambos.
Si alguien dijera que Eliezer fue más siervo de Abraham que de Isaac, necesitamos ver como Cristo consideraba el Espíritu Santo, “Mas cuando os entregaren, no os preocupéis de cómo o qué habéis de hablar; porque en aquella misma hora, os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.” (Mateo 10:19-20) “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13) “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, Él dará testimonio de mí.” Juan 15:26.
Trataremos más detalladamente en como el Espíritu es un siervo de Ambos en la próxima sección.
Este era el único concepto de la Deidad como se revela en el Antiguo Testamento pero entonces surge la pregunta, “¿Revelo Yahweh Su VERDADERA y plena naturaleza a los hombres en el Nuevo Testamento?
Eso ciertamente ayudaría a establecer la doctrina de la Trinidad en base a revelaciones progresivas. Hubo muchas cosas que no fueron reveladas con detalle o plenamente hasta la aparición de Yahshua. Digo revelar “plenamente,” porque el Mesías realmente nunca enseño nada nuevo. Sus enseñanzas sobre “los dos grandes mandamientos” se encuentran bastante claras también en el Antiguo Testamento, (Deut 6:5 y Lev 19:17-18), y El realmente no dio ningún nuevo mandamiento; de hecho, no hizo más que apuntar hacia los que ya estaban escritos en el Sinaí como el estándar de salvación. (ver Marcos 10:19).
Si alguna cosa nueva fue revelada sobre Yahweh en el Nuevo Testamento eso mostraría que el Espíritu Santo es un Tercero co-igual de la Deidad. Animé a un amigo a que coleccionara todas las Escrituras que pudiera encontrar y que aparentemente testificaran sobre el Espíritu Santo como una Persona, en el sentido en que el Padre y el Hijo lo son. Todas esas citas fueron reunidas del Nuevo Testamento, interesantemente, por lo tanto este es el tiempo para discutir esos pasajes.
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